El set

Las luces del estudio de uno de los canales internacionales de noticias con más raiting en el mundo se encendieron. En la mitad del set, dos poltronas sobrias y elegantes sobresalían en medio de lo que simulaba una sala ambientada con un sofá de color neutro en el fondo, algunas mesas decorativas y uno que otro objeto de diseño unía colores y estilo del espacio. La periodista mexicana Regina de la Garza se acomodó en una de las poltronas, tomó sus apuntes para repasar algunas de las preguntas mientras le pasaban el cable del micrófono y se realizaban las pruebas de rigor. De repente, entró al estudio su invitada. Regina se levantó de la silla, le dio la bienvenida y le pidió que se sentara en la otra poltrona ubicada al frente suyo. Cuando terminaron de instalar los micrófonos y ajustar la temperatura y ubicación de las luces, hubo un silencio y el productor mirándolas a las dos, les dijo: ‘Estamos listos’. Regina asintió con la cabeza, tomó un gran respiro y mirando a la cámara, con la seguridad y el profesionalismo que la han caracterizado, inició:

‘Buenos días a todos. Hoy tenemos una invitada muy especial a quien queremos agradecerle por darnos esta entrevista exclusiva después de algunos meses de silencio y aprovecho para excusarme porque sé que fui muy insistente y sé que, aunque tenía razones legítimas para no conceder encuentros con periodistas, se mostró comprensiva y respetuosa porque entiende nuestro trabajo. Siempre me dijo: ‘Cuando esté lista la voy a llamar’, y por fin la tenemos acá. 

Pero antes de presentarla, quisiera contarle a la audiencia por qué para mí y para nuestro canal de noticias era tan relevante su testimonio. Fundamentalmente porque hasta donde pueda lucharé de manera incansable por evidenciar los contextos de abuso, maltrato, manipulación y desigualdad por los que seguimos atravesando tantas mujeres en el mundo, pero en especial, en un ámbito del que muy poco se habla por intimidaciones y amenazas, como es el político.

Por esta razón, estoy profundamente agradecida con nuestra invitada, porque no solo es una profesional intachable, una madre entregada y responsable, una hermana, hija, sobrina y amiga muy querida, sino que también fue la esposa de un candidato muy reconocido en Colombia, y que a pesar de estar punteando en las encuestas, y de tener todas las posibilidades de convertirse en el Presidente de la República, esta mujer decidió con mucha valentía desenmascararlo, y obedecer a los principios y valores con los que creció, y que reafirmó a medida que notaba la transformación del hombre del que un día se enamoró, y que cegado por el poder, reveló sus verdaderos colores. 

Amenazada de perder la custodia de sus hijos y de no tener derecho a reclamar ninguno de sus bienes, indagada por tentativa de homicidio y de manejar una red de mujeres dedicadas a la webcam, hoy está con nosotros, María Clara Santamaría de Obregón.

La cámara hace un primer plano de María Clara y lo primero que dice con una sonrisa, pero con mucha determinación es: ‘María Clara Santamaría, gracias. Ya no soy de Obregón, ni de nadie’.

Regina sonríe, se disculpa y lanza la primera pregunta: ‘María Clara ¿por qué decidió hablar hasta ahora?’

‘Bueno, porque primero tenía que ocuparme de mis hijos, pasar tiempo con mi familia, organizar mis ideas, cumplir con temas jurídicos para limpiar mi imagen y proteger mi integridad y la de mis seres queridos. Aunque sigo batallando con heridas profundas y acusaciones importantes, he decidido romper el silencio para contar mi historia porque pienso que es necesario, por mí, por mis hijos y por tantas mujeres que probablemente se encuentran en una situación similar’ – respondió María Clara con un tono pausado y delicado -.

Regina prosiguió: ‘María Clara, son muchas, infinitas, las versiones que se han dado de la historia suya y la de su exesposo. Múltiples acusaciones, señalamientos, versiones van y vienen a la orden del día, sin embargo, su familia ha sido hermética y nunca se ha pronunciado. ¿Quién tiene la verdad?’

‘Me alegra que me haga esa pregunta, Regina. La verdad la tenemos mis hijos, mi familia, mis amigos más cercanos y yo. He pasado por momentos horribles, me han amenazado de todas las maneras, personas que me conocen desde que mi exesposo y yo empezamos la relación y que fueron testigos de muchas cosas que confirman mi versión, desconocieron en mi cara por lo que tuve que pasar y con cinismo le dieron la razón a él por ambición y por conveniencia personal. Haber cargado en silencio con esa verdad por años, ha traído solo maldiciones y un peso que muy lentamente he ido eliminando por capas, y que me ha costado lágrimas de sangre. Entonces, sin rodeos y con toda la certeza hoy puedo decir que la verdad la tengo yo. Espero que al final de esta entrevista la gente saque sus propias conclusiones’ – contestó María Clara con un tono frío y seguro -.

‘¿Cómo y cuándo conoció a Nicolás Obregón?’

María Clara botó un suspiro y en forma ordenada y sin titubear comenzó su relato.

‘En la Universidad. Los dos estudiábamos Derecho, pero él era más grande que yo. Un amigo en común nos presentó en una fiesta y desde ahí hubo un flechazo. Me gustó y yo a él. Creo que desde ese día no nos volvimos a separar’.

‘¿Cómo era él? ¿qué le gustó, qué le atrajo de ese Nicolás en ese momento? porque según nuestras fuentes cuando ustedes se conocieron él estaba ennoviado y además había pasado por un momento complicado en la Universidad. ¿Nos quiere hablar de eso?’

‘Si, es cierto. Él tenía una novia, pero no lo supe hasta después de haber salido varias veces. Me contó que habían terminado y que para ella estaba siendo difícil aceptarlo y me enredó haciéndome creer que quería ser considerado. Al inicio no hicimos pública nuestra relación por ese motivo, yo le creí hasta que pasó el tiempo y ya fue inevitable porque empezaron las invitaciones de familia y esos compromisos en los que no se podía disimular, cuando menos pensamos nuestro noviazgo se hizo oficial y yo entendí que la exnovia había aceptado la situación. Hay una cosa importante: ¿esa debió ser una primera bandera roja? Es algo que me he preguntado varias veces, y puede ser que sí, sin embargo, yo en medio de mi juventud y de la efervescencia de la vida universitaria me dejé llevar. El es un hombre carismático, atractivo, de buena familia, educado, en fin, con todos los atributos para uno rendirse fácilmente. Yo creí en la versión que él me dio y solo hasta mucho tiempo después supe la verdad, fue ella misma la que me confrontó. Para mi fue muy doloroso y me dio pena porque no hubiera querido jamás estar en esa situación, mucho menos con el desenlace que tuvo y que también dio mucho de qué hablar, pero fue así, y poco a poco tuve que aceptarlo y seguir’.

‘Cuéntenos de ese incidente, ¿usted cree que eso que pasó marcó un antes y un después en esa relación?’  

‘Bueno, para contestar eso hay que poner muchas cosas en contexto’.