La persecución
María Clara se quedó en silencio por pocos segundos hasta que le preguntó de quién se trataba.
‘Se llama Juan Manuel Restrepo. Me lo recomendó Beta. Es un tipo que lleva mucho tiempo trabajando en el desarrollo de software, creo que te puede ayudar. Si quieres lo contacto yo o te doy los datos, como prefieras’.
María Clara sonrió sutilmente y le respondió a su papá.
‘Yo lo conozco papi, él estudió en mi colegio. Lo llamo yo, le pido una cotización y te cuento’.
‘Mucho mejor todavía si lo conoces. Avísame, pero incluye esta actividad como prioritaria’ – le dijo su papá -.
Colgaron la llamada y María Clara le contó a Raquel lo que su papá tenía en mente. Ella le manifestó que le parecía una muy buena idea y que, sin duda, él era un excelente profesional. Se ofreció a contactarlo para contarle cuáles eran las necesidades y les hiciera llegar una cotización. María Clara le dijo que lo llamaría ella personalmente, y que lo citaría a una reunión para explicarle con calma y precisión con qué aplicativos trabajaban actualmente y cuáles eran los requerimientos que tenían. Se levantó de la oficina, tomó su celular y se fue para un patio trasero. Llamó a Juan Manuel.
‘Por fin escucho esa vocecita tan linda. Te he pensado mucho. ¿Cómo estás? ¿Cómo te fue en el desayuno? Te he visto en todos los medios de comunicación, por lo cual deduje que los resultados fueron positivos. ¡Además estás divina!’.
María Clara sonreía y le contó todo lo que había pasado, y después pasó al tema importante.
‘Como te había adelantado, parece que voy a necesitar de tus servicios profesionales. Mi papá quiere que implementemos con urgencia algún sistema de seguridad informática dentro de la fundación para tener bajo control la información y la gestión de los fondos. Acá entre nos, él no quiere ningún tipo de vínculo con la campaña de Nicolás y le da miedo que haya triangulaciones de dineros a través de la fundación. ¡Para sorpresa mía, me acaba de llamar y me dice que tiene la persona y adivina qué! Me dio tu nombre…jajaja. Me dijo que mi tía Beta te había recomendado. Claro, tú le diste una tarjeta cuando la conociste el día que nos encontramos en ese café. Total, le dije que te conozco, que estudiaste en mi colegio y obviamente se sintió mucho más tranquilo. Así que quería preguntarte si te interesa y si tienes tiempo para que programemos una reunión acá en mi oficina. De una vez te digo que estará mi papá, la gente que nos ayuda con el tema de tecnología y Raquel’.
‘¡Wow! ¡Esto no me lo esperaba! Pero claro que estoy disponible y me encantaría poder trabajar contigo, bueno, con la fundación. Tengo algunos compromisos esta semana, pero te puedo mandar algunas opciones para que cuadres la reunión y allá estaré. Con tal de verte, así sea de lejitos, soy el hombre más feliz del mundo’. – respondió Juan Manuel entusiasmado -.
María Clara se despidió y le dijo que entonces esperaba las fechas para programar cuanto antes la reunión. Alcanzó a decirle que Nicolás no iba a estar en toda la semana así que de pronto podrían encontrar alguna oportunidad para verse. Regresó a la oficina donde estaba Raquel esperándola, ella le dio el feedback de Juan Manuel y siguieron concentradas en las tareas por desarrollar.
En varias ocasiones fueron interrumpidas por las llamadas o mensajes que Carolina le mandaba en continuación a Raquel. Agregaba una actividad más, le pedía cierto tipo de información, le daba instrucciones acerca de lo que debía buscar acerca de las organizaciones que coordinaban los eventos, y con respecto a la agenda de Nicolás le dijo tajantemente que no podía compartírsela. María Clara le pareció excesiva la actitud de Carolina y decidió llamarla.
Después de un intercambio de argumentos, Carolina accedió, siempre y cuando la única receptora fuera María Clara, explicándole que por razones de seguridad no se podía filtrar esa información porque daba cuenta de la ubicación exacta de Nicolás y que les habían aconsejado tener extrema precaución.
Cuando colgaron la llamada, María Clara no pudo esconder su descontento.
‘Carolina no es de mi agrado total, Raquel. Ten mucho cuidado con ella. Yo entiendo que es la persona con la que tienes que interactuar de manera permanente, pero siento que se está sobrepasando. Ahora resulté yo obedeciéndole. No quiero que termines tú como asistente de ella. Espero que la comunicación entre nosotras dos sea transparente y fluida y no quiero ningún tipo de exceso. Ella lleva muchos años trabajando con Nicolás y si es así de confianzuda es por culpa de él. La lleva hasta al baño y, créeme, lo mío no es una cuestión de esposa celosa, no me rebajo hasta allá, es que no soporto la gente con ínfulas, y mucho menos quien se aprovecha de las circunstancias y hace el papel de mosca muerta. No quiero indisponerte, pero sí quiero contextualizarte para que entiendas hasta dónde debes llegar’.
Raquel la escuchó con atención y le respondió con mucha tranquilidad:
‘Mira, a mí me da la impresión de que vive super estresada y lo puedo entender. Trabajar bajo presión le arranca los nervios a cualquiera. Soy honesta contigo: no me ha hablado mal o con superioridad. Lo que percibo es afán cada vez que me llama. Es como si necesitara resolverlo todo en segundos. No sé cómo será trabajar con tu esposo, pero tal vez es muy exigente. De todos modos, no te preocupes, estoy acostumbrada a lidiar con ciertas personalidades. Llevo trabajando por años, y sé cómo es el ambiente corporativo. Llegué a un punto en el que lo único que busco es hacer bien mi trabajo, el carácter de la gente, sus traumas y lo que lleven dentro es algo que no puedo controlar. Trato de no tomarme nada personal y hago lo mío. De todos modos, te mantendré informada. La ventaja es que es conmigo que ella debe comunicarse así que, si no te cae en gracia, pues mucho mejor todavía. Yo te sirvo de filtro’.
María Clara se sintió aliviada una vez más. En realidad, había encontrado una mujer profesional, eficiente y que estaba ahí para darle una mano. Muy pocas veces pasan cosas así. Empezaba a sentirse mejor; un poco más acompañada en este proceso y sentía que de esa forma podría atravesar ese camino tan pedregoso sin tantos problemas.
En las horas de la tarde, Juan Manuel mandó las opciones de fechas para la reunión y Raquel se encargó de confirmar la disponibilidad con todos los asistentes. Finalmente envió la invitación para el jueves en las horas de la mañana. María Clara no pudo ocultar su alegría cuando recibió la confirmación vía mail. A los dos segundos le escribió al celular:
‘Allá estaré el jueves, pero ¿nos podemos ver antes? ¡Dime que si por favor!’.
María Clara sonrió y se perdió en sus pensamientos calculando algún modo para encontrarse con él, cuando recibió una llamada de Emilia. Contestó inmediatamente. La niña estaba alterada. Le mandó una foto que estaba circulando por las redes en donde estaba ella con Matías, el hijo los Bustamante y hacían comentarios muy negativos refiriéndose a ella en calidad de hija del candidato.

‘Mami, todo el mundo acá en el colegio me está haciendo bullying. Martín me terminó, esto es el caos. No quiero estar acá. La gente me mira y se burla de mí. Me quiero morir’.
María Clara le dijo que se calmara, que ya iba a terminar la jornada del colegio y que se iba con Wilson a recogerla a ella y a Sebastián, y que si no quería entrar a la última clase que se fuera para la enfermería. Apenas colgó, encolerizada llamó a Nicolás.
‘¿Hola, ya viste la foto que publicaron de Emilia y lo que están diciendo? No sé a qué hora permitiste que se quedara en esa finca y se devolviera con ese muchachito’.
Nicolás no sabía lo que estaba pasando así que mientras hablaban, María Clara le mandó el post.
‘¡Por Dios, María Clara! ¿Para estas estupideces me estás llamando? ¿Esa foto qué tiene de malo? Emilia está dormida y ahora nos vamos a dejar afectar por lo que dicen los bodegueros de la oposición? ¡No seas tan estúpida y aterriza de una vez por todas!’.
Raquel, que estaba organizando algunas carpetas de espaldas a María Clara, no pudo evitar fruncir su cuerpo entero cuando escuchó los gritos de Nicolás, pero se quedó allí.
‘Si te llamé es porque Emilia está llorando impasible en el colegio por el bullying que le están haciendo. Martín le terminó, esto le está afectando a la niña. Pensé que tu equipo de comunicación ya te había mandado esa foto y debería estar resolviendo el problema en vez de tener a mi hija con un ataque de ansiedad por el hate que le está llegando gracias a tus ideas. Si ella se hubiera regresado con María José como estaba planeado, nada de esto estaría pasando’.
‘Mira, ridícula, cuida mucho la forma en la que me hablas que yo soy el que sabe cómo funcionan estas cosas. Tú no tienes ni idea de cómo se hace política, así que cállate y no me vuelvas a llamar para estas maricadas. Dile a tu asistente que se ocupe de ese tema con el staff de comunicaciones. A mí lo que me importa es que Emilia está en esa foto con Matías y eso es lo que hay que resaltar. De hecho, lo podemos voltear a nuestro favor. A partir de mañana voy a estar en gira por varias ciudades en el país, no me vayas a llamar para joderme la vida. Carolina ya le dijo a Carmenza que me hiciera la maleta. Me voy desde esta noche así que ni nos veremos y menos mal porque no soporto verte esa cara de sufrida en vez de agradecer y dile a Emilia que madure, que crezca y que sea fuerte, que eso no es nada y deje los berrinches que no estamos para esas pendejadas ahora’.
María Clara colgó esa llamada y soltó un suspiro profundo. Tenía los ojos vidriosos. Raquel se le acercó y mirándola fijamente le dijo:
‘Tranquila María Clara, me puedo ocupar de esto. Ya mismo llamo a la sede para resolver las cosas con el equipo de comunicación. Eso si te digo que seguro ellos van a usar una narrativa que favorezca la campaña. No te dejes afectar, y si quieres vete a recoger los niños al colegio. Yo entiendo perfectamente cómo se siente Emilia en estos momentos. Cuando uno está en esa edad cree que el mundo se va a acabar y ahora con este tema de las redes es muy complicado manejar tanta gente mala que hay regando odio por todas partes. Sin embargo, te digo algo que no es para que se lo digas a ella, al menos no en este momento, pero me parece muy rara esa foto. Me refiero a que no sé si todos los amigos venían en varios carros porque parece como si alguien conocido se las hubiera tomado. No sé, puede que esté equivocada, pero es extraño. Es algo para tener en cuenta porque a veces los enemigos están más cerca de lo que uno cree’.
María Clara se quedó pensativa, pero en ese momento lo único que quería era ir a rescatar a su hija. Cuando ya iba llegando al colegio, le llegó un video de Nicolás que acababa de publicar en sus redes dando una declaración con respecto a lo de Emilia. No podía creer lo que estaba viendo.
