La aliada
La soledad y la impotencia que sentía María Clara en ese momento eran implacables y pensó que tener cerca a Juan Manuel sería un apoyo y un bálsamo para sobrellevar ese período tan complejo por el que estaba atravesando. La noche del domingo transcurrió en medio de una aparente normalidad. Les preparó algo ligero de comer a Sebastián y a Emilia y se los llevó a sus habitaciones porque ninguno quería bajar. Emilia se veía un poco mejor así que eso la tranquilizó. Nicolás estaba en su estudio, pero esta vez no quiso ir a asomarse. No quería encontrarse con más sorpresas. Recordó las palabras de su tía: ‘Entre menos sepas, mejor’.
El despertador sonó muy temprano el lunes por la mañana. María Clara tenía el desayuno y esa semana empezaría una verdadera maratón en el trabajo. Se levantó; como de costumbre, Nicolás no estaba en la habitación. Se dio una ducha, salió y empezó a arreglarse. Se vistió y bajó. Encontró a los niños desayunando. Nicolás entró en ese momento a la cocina, le pidió a Carmenza un café, miró de pies a cabeza a María Clara y le preguntó con un tono seco:
‘¿A qué hora es el desayuno?’.
María Clara le respondió con un tono de voz suave: ‘A las 8:00 a.m.’
Emilia se quedó mirándola y le dijo que estaba divina, Sebastián sonriendo completó la frase de su hermana: ¡Vas a ser la más linda de todas!’. Nicolás se quedó en silencio con la mirada puesta en el celular. Como si se hubiera acordado de algo importante, le preguntó a Emilia.
‘Bueno ¿y cómo te fue con Matías?’.
Emilia levantó la mirada y le cambió un poco la expresión: ‘Bien, papá, normal’.
‘¡Pero qué elocuencia! Bueno, ya te dije que es importante que estés en contacto con ese niño. Próximamente vamos a invitarlos acá a la casa o a la finca, tu mamá se encargará de eso. No sé cuándo podremos hacer un hueco para organizar algo con ellos porque mi agenda va a estar muy apretada. Esta semana voy a estar viajando todos los días’.
Sebastián se quedó mirando a su papá y le preguntó: ‘Papá, ¿y qué pasa si no ganas?’.
Nicolás levantó la ceja y le respondió con un tono firme: ‘Los Obregón no somos perdedores Sebas, esto lo vamos a ganar si o si, por eso es que necesito que todos estemos en la jugada para que lleguemos al Palacio de Nariño, ¿ok? Me van a ver muy poco, pero todo esto lo hago por ustedes. Los frutos los veremos y celebraremos en familia, como debe ser’.
Girándose hacia María Clara continuó:
‘Hoy empieza tu asistente ¿no? Dile que va a tener que estar en contacto permanente con Carolina. Ella es quien se va a encargar de agendarte los eventos a los que tienes que asistir, así que necesitamos completa disponibilidad y mucho dinamismo para que se encargue de los detalles logísticos y lo que se requiera para que todo salga perfecto. Carolina tiene instrucciones precisas de las cosas que debes hacer. Espero no tener problemas’.
María Clara no tuvo tiempo de decir nada. Nicolás se levantó, se despidió de todos y salió. Wilson la estaba esperando afuera para llevarla al desayuno. Les dio un beso a sus hijos y les dijo que salieran a tiempo para esperar el bus. Se montó en el carro y se fue rumbo al desayuno. Le entró un mensaje, era Raquel.
‘Buenos días, María Clara. Quería decirte que ya estoy llegando a la oficina. Carolina me envió una lista de eventos a los que debes asistir esta semana. Le pedí que me compartiera la agenda de tu esposo. Considero que es importante que estés al día con sus reuniones y actividades en caso de que te lo pregunten. Me refiero a la prensa o a las personas con las que tú interactúes. Te voy a mandar una lista de los invitados especiales del desayuno de hoy y un background de Josefina de Bustamante, así estás preparada. Con respecto al desayuno de hoy, la fundación Semillas de Esperanza, que es la que ella patrocina, ayuda a niños de 0 a 6 años y madres cabeza de familia en estratos 1 y 2. Lo que buscan es romper el ciclo de la pobreza a través de una nutrición consciente y sostenible y fortalecer el lazo materno. Hablaré con tu secretaria para confrontar tu agenda de la fundación con los eventos y organizarlo todo de manera que no tengas cruces de horarios. Cuando regreses lo revisamos juntas para ver si estás de acuerdo. Llamaré también a la sede para entrar en contacto con la gente de comunicaciones. Carolina me dijo que hay un equipo en el que nos podemos apoyar para publicar algunas cosas en tus redes. Espero que te vaya muy bien en el desayuno. Cualquier cosa que necesites no dudes en mandarme un mensaje o llamarme. Estaré muy atenta para lo que requieras. Nos vemos más tarde. Un saludo’.
María Clara quedó muy bien impresionada. Raquel se perfilada como una verdadera aliada. Esto le quitaba un peso. Pensar que podía descargar varias actividades en alguien eficiente, seguramente le iba a facilitar la vida. Se sintió aliviada. Necesitaba a gritos un balance porque soportar a Nicolás se estaba convirtiendo en una tortura. Recibió otro mensaje; esta vez se trataba de Juan Manuel.
‘Hola, hermosura, ¿cómo estás? Me imagino que ya vas rumbo a tu desayuno. Espero que hoy estés mejor. Piensa en mi y verás que se te va a dibujar una sonrisa por arte de magia. Me muero por verte. Tendré paciencia, pero acá estoy’.
María Clara sonrió y se mordió los labios. Le contestó inmediatamente:
‘Me haces sonreír siempre. Estoy mejor. Puede que sea prematuro, pero, Raquel me está dando la mejor impresión. Creo que no me equivoqué, eso me tiene feliz. Te llamo más tarde porque creo que voy a necesitar de tus servicios, y me refiero a los profesionales. Te escribo yo, ya estoy llegando al desayuno y voy a tener muchos ojos encima. Te mando un beso’.
Wilson dejó a María Clara en la puerta del Club. Cuando llegó a la sala donde se llevaría a cabo el desayuno, varias de las invitadas ya habían llegado. Josefina la saludó con mucha efusividad.
‘¡Hola María Clara, qué alegría verte! Estás muy linda como siempre. ¡Bienvenida! Tengo que presentarte a un grupo de señoras que te van a encantar, y sobre todo en este momento son de gran ayuda para la campana de Nicolás. Oye, Matías llegó encantado con Emilia. Qué bueno que se quedó. Pasaron delicioso. ¡Qué maravilla! Es que hay que dejarlos que vivan y se diviertan porque el tiempo vuela, después crecen y mira, se la pasa uno trabajando’.
María Clara con una sonrisa en el rostro le contestó muy amablemente.
‘Josefina, mil gracias por la invitación. Si, Emi llegó a descansar, pero me dijo que habían estado felices. Aprovecho para decirte que nos encantaría hacerles una invitación a nuestra casa o a la finca. El tema es que ahora con esa agenda de Nicolás, hasta para mí es una suerte verlo. Sin embargo, te lo digo para que lo tengas presente. Apenas veamos la oportunidad, te consulto a ver si podemos coincidir. Sé que Sergio también vive muy ocupado y ni hablar de tus compromisos. Si le ponemos empeño, lo logramos’.
‘Claro, qué delicia. Sergio me contó que el papá de Nicolás esta vendiendo la finca. Es que yo sé cómo son esas cosas, querida. Uno nunca va por allá y tener esas tierras ahí paradas es un pecado. Cuando los hijos crecen ya no quieren volver, por eso es que nosotros a Matías le patrocinamos esos viajes, aunque claro, esa casa es la de paseítos así porque a las otras fincas no va nunca. Pero encantados de ir a donde nos inviten’.
María Clara sonrió, en ese momento llegaron algunas personas; Josefina le presentó unas invitadas, otras ya las conocía y María Clara se sintió a tono. En realidad, estaba acostumbrada a ese tipo de eventos. El único factor diferenciador en ese momento es que no iba como la directora de la fundación de su familia, si no, como la esposa del candidato a la presidencia y potencial primera dama. Cuando Josefina dio inicio al evento, tomó el micrófono para agradecer la presencia de las asistentes, contar el objetivo del desayuno y llamó la atención acerca de la participación de María Clara.
‘Quiero agradecer especialmente a María Clara de Obregón, la esposa del candidato a la presidencia Nicolás Obregón, ¡futura primera dama de este país!’.
María Clara quedó en shock con esa frase de Josefina. No se lo esperaba. Todas se giraron, la examinaron de arriba abajo y le dieron un aplauso. Ella, con el estilo y la clase que la caracterizaban, sonrió y agradeció a todas con un gesto muy cordial. El evento se estaba desarrollando de acuerdo con lo previsto cuando recibió un mensaje de Raquel.
‘Hola María Clara, acabo de hablar con el equipo de comunicaciones. Me dicen que por favor te tomes urgente una selfie y una foto con Josefina. Debe haber un fotógrafo en el evento, pero que te la tomen también con tu celular. Cuando las tengas me las mandas. Espero que todo vaya bien’.
María Clara se incorporó y se tomó la selfie. Miró hacia los lados para buscar a Josefina y cuando la vio, se fue hacia donde estaba y le pidió la foto. Josefina le dijo que el fotógrafo les iba a tomar unas fotos en grupo antes de terminar el evento, sin embargo, aceptó encantada tomarse una con el celular de María Clara. Le preguntó si había algún problema para publicarlas y Josefina se mostró más que satisfecha con la idea de difundir las imágenes en los medios donde ellos consideraran apropiado hacerlo. María Clara le mandó las fotos a Raquel y pocos minutos después recibió otro mensaje en donde le decía que por favor publicara la selfie en sus redes con el copy que le había preparado el grupo de comunicaciones. Solo tenia que copiar y pegar.
‘Empezando la semana con propósito. Gracias a Josefina de Bustamante por este espacio para conversar sobre los grandes retos sociales que nos unen. Juntas somos más fuertes’.

Así lo hizo. Publicó el post en su página personal y pocos minutos después la foto con Josefina empezó a girar en las redes. Desde la sede de la campaña la mandaron a diversos perfiles y rápidamente la imagen navegaba con grande impacto en los principales medios que cubren las noticias de actualidad.

‘Liderazgo y visión de país: María Clara de Obregón y Josefina de Bustamante se reúnen en el Club El Rosal para fortalecer la agenda social y el compromiso por una Colombia con valores firmes. Juntas, consolidando la ruta hacia el futuro. #AlianzaPorColombia #Liderazgo’. Se leía en las noticias.
María Clara estaba leyendo las diferentes publicaciones de la imagen que se acababa de propagar como un virus, cuando recibió un mensaje de Nicolás.
‘Perfecta la foto. Sigamos así’.
Ni siquiera un leve indicio de sonrisa se dejo ver en el rostro de María Clara. Sentía que Nicolás la trataba como una empleada, no como su esposa. Nada de lo que hacía le gustaba, le parecía frío, cruel, todo en él era violento últimamente y no podía borrar de su mente la forma en la que la había ultrajado recientemente. Ni siquiera le contestó. El desayuno terminó. Ella fue a despedirse de Josefina, se tomaron algunas fotos oficiales y salió de esa sala.
Wilson la estaba esperando en la entrada del club, se subió al carro y le dijo que iban para la fundación. Llegó, se encontró con Raquel y en ese momento se sintió en paz. Le agradeció por lo que estaba haciendo y se pusieron a revisar los temas pendientes. Raquel le dijo que Carolina le había mandado la agenda de Nicolás y que iba a estar por fuera toda la semana.
‘Si, algo así le oí decir esta mañana -le dijo María Clara mirando el celular -. No lo vas a poder conocer esta semana, no hay afán’. Raquel sonrió y le respondió: ‘Bueno, yo soy TU asistente’. Las dos sonrieron y siguieron trabajando.
En ese momento le entró a María Clara una llamada de su papá. Contestó inmediatamente.
‘Hola, hija, saliste muy linda en esas fotos. Sobra decirte que estés atenta con Josefina. Pero no llamé para eso, si no para decirte que te tengo la persona que te puede ayudar con el desarrollo de la aplicación de la que hablamos. ¿Cuándo tienes tiempo para que lo recibas?’.
