La decisión

Emilia estaba sentada en el piso con los ojos enrojecidos y una prueba de embarazo en la mano. Apenas vio a su mamá se desató en un llanto sin fin, se aferró a ella como si quisiera volver a entrar en su cuerpo y no salir de ahí nunca más. María Clara le quitó con delicadeza la prueba y efectivamente era positiva. Respiró profundo y se mezcló dentro de ella una marea de emociones. Sentía el impulso de salir corriendo a la casa de los Bustamante y gritarles en la cara lo que habían hecho con la vida de su hija. Por primera vez sintió cómo la furia se apoderaba de todo su ser y vivió en carne propia el verdadero significado de la frase que todos repiten: ‘Una mamá es capaz de hacer lo que sea por un hijo’. ‘¿Hasta matar?’ Se preguntaba en su cabeza mientras abrazaba a su hija y con sus caricias le confirmaba que ella estaba ahí, que la iba a cuidar y que nada malo le iba a pasar. Las lágrimas de madre e hija se encontraron en un hilo que las ataba a las dos.

Después de darle espacio a Emilia para que se desahogara un poco, la aseguró con su voz dulce, pausada y gentil.

‘Mi amor, acá estoy yo. Vamos a salir victoriosas de esto y afrontaremos la situación de la mejor manera. Lo primero, es que tenemos que pensar con cabeza fría y sin rabia cómo nos queremos mover. A mí lo único que me importa es tu bienestar, tu salud física y mental. Eso es lo primero. Así que no podemos desesperarnos, ni actuar impulsivamente. Lo que sí es necesario es la cita con la ginecóloga. Voy a llamar ya para saber si nos pueden atender hoy mismo, y vamos pensando con calma. Lo que quiero que entiendas es que yo estoy contigo, que siento mucho por lo que estás pasando, que tu dolor es el mío, pero a los problemas hay que ponerle la cara y tomar decisiones, así que vamos a ir resolviendo a tu ritmo’.

Emilia respiró profundo. Aparentemente las palabras de su mamá le habían dado un alivio temporal, pero sin duda, se hacía muchas preguntas y estaba confundida.

‘Pero mami, si vamos donde la ginecóloga, ella va a saber que estoy embarazada, y qué tal que después eso se sepa, y la campaña de mi papá, y ¿él cómo va a reaccionar? ¿se lo vamos a decir?’.

‘Mi amor, lo que menos te tiene que importar a ti es la campaña de tu papá. Claro, no vamos a salir a publicarlo, pero tus temores no deben extenderse hasta allá porque de eso nos ocuparemos nosotros, o, mejor dicho, él. Por otro lado, la ginecóloga no tiene por qué contar absolutamente nada, de lo contrario incurre en un delito por violación de reserva; sin autorización ella no puede revelar la información privada de un paciente. Pero acuérdate que la conocemos, es muy confiable y dulce, seguramente nos va a guiar de la mejor manera. No te preocupes por eso. Y con respecto a tu papá, si, mi amor, le tenemos que contar porque esta es una situación muy delicada. Estamos hablando de un delito grave y sabemos quiénes fueron. Emi, te voy a contar una cosa. Anoche que estuvimos en la casa de los Bustamante, yo entré al cuarto de Matías y cogí la memoria de la cámara digital de él. Se la di a Juan Manuel para que baje los archivos con la técnica indispensable con el fin de recoger las pruebas porque estoy segura de que esa familia va a querer proteger a ese miserable y eso no se puede quedar así. Mejor dicho, yo estoy dispuesta a todo para hacer justicia’.

‘Mami, yo tengo miedo. No sé si quiero llegar hasta el fondo. Es que no puedo creer que me esté pasando esto. Yo no me acuerdo de nada. No sé cómo pudieron hacer algo tan horrible, pero al mismo tiempo siento que no me van a creer. Yo quisiera irme lejos y no volver’.

‘Te entiendo, Emi. Sé que estás asustada y no voy a ejercer presión para que hagas nada que no quieras. Simplemente te digo que sí, tienes razón. El camino para hacer justicia no sería fácil, pero yo estoy dispuesta a pelear con mi vida para obtenerla y tengo cómo hacerlo. Por otro lado, si estás contemplando la idea de irte, ¿es porque quisieras seguir adelante con ese embarazo? Todas las opciones son plausibles; es tu cuerpo, es tu vida, es tu decisión. A mi no me importa que tengas 16 años. Tú eres una niña inteligente, madura, sensata y estas cosas hay que hablarlas con naturalidad. Cualquiera que sea la opción que escojas la vamos a sacar adelante de la mejor manera, con todos los cuidados y con las condiciones idóneas para que tú estés bien’.

‘No sé, mami. Es que son tantas cosas que no sé qué pensar. Por momentos, creo que podría tener ese bebé, aunque pienso en mis planes, en lo que quisiera hacer y obviamente me limitaría y cambiaría radicalmente mi vida entera. Lo primero que se me vino a la cabeza cuando vi la prueba es que tenía que abortar, pero es que no sé, estoy deshecha. No entiendo por qué me está pasando esto a mí’.

Emilia se cogió la cabeza y de nuevo las lágrimas se apoderaban de ella. Se le notaba la confusión, el desespero, la impotencia y, en especial, el miedo. María Clara trató de calmarla, la abrazó y le dijo que se levantaran del piso y fueran a la cocina para tomar algo caliente, así ella podía llamar a la doctora. Bajaron, se sentaron. Carmencita les preparó un té y María Clara se fue momentáneamente a su estudio para llamar a la doctora. Después de contarle que se trataba de una situación urgente, les abrió un espacio ese mismo día al final de la tarde.

Ese día fue eterno. Emilia estuvo todo el tiempo cerca de su mamá. De vez en cuando veía el celular, veía televisión, dormía y casi no quiso hablar. María Clara la dejó tranquila y se dedicó a trabajar cuando lograba concentrarse.

Por fin llegó el momento de la cita. Llegaron, se sentaron y fue la misma Emilia la que le contó todo a la ginecóloga. Ella la miró con todo el profesionalismo, la aseguró, le dijo que no se preocupara, y la alistó para hacerle el examen. Emilia estaba muy nerviosa y cada vez que la doctora le daba alguna instrucción, la niña se resistía, le apretaba la mano a su mamá y las lágrimas caían en su rostro. Después de varios intentos, le pidió que se vistiera, que ya habían terminado y que le explicaría todo con detalle.

‘Emilia, querida, lo primero que quiero decirte es que toda la información que manejemos hoy acá es absolutamente confidencial. Siento mucho que hayas tenido que pasar por algo tan doloroso e injusto. Quiero contarte, que infortunadamente, cada vez son más los casos de mujeres abusadas con esa misma modalidad. Pasa más de lo que uno se puede imaginar. Esto no te lo digo para mitigar o minimizar tu dolor, pero es para que entiendas que tú eres la víctima. No ha sido tu culpa; espero que en algún momento puedas superar el dolor que deja una experiencia de estas. Ahora, tienes unas lesiones que no han sanado del todo. Ese tipo de lesiones son ocasionadas cuando hay un acceso carnal violento, así que esto quedará en el informe que yo elaboro, y aunque no sé de qué forma desean proceder legalmente, es un documento que valida el abuso. Por el tiempo es imposible recoger muestras de las personas que participaron en el acto, pero las lesiones están claras en la ecografía. Y, por último, tienes seis semanas. Tampoco sé qué decisión has contemplado con respecto al embarazo, pero quiero que sepas que en Colombia se puede interrumpir hasta la semana 24, por lo tanto, estás en el rango de tiempo para actuar como tú quieras. Si quieres profundizar en las alternativas con mucho gusto te puedo guiar, o si prefieres pensarlo mejor, o sencillamente tomarte unos días para calmarte y aceptar con calma la situación por la cual estás atravesando, está perfecto, y cuando quieras, acá estoy para acompañarte en este proceso’.

Emilia guardaba silencio. Era como si de repente hubiera quedado en shock. Su mirada estaba sin brillo y fija en puntos infinitos. No era capaz de reaccionar, de preguntar, de responder, de nada. Estaba sumida en un dolor profundo y una incomprensión por tener que afrontar algo tan duro a su corta edad.

María Clara le dijo a la ginecóloga que tal vez por ahora lo más conveniente era regresar a la casa y darle algunos días a Emilia para tratar de digerir lo que estaba pasando.

‘Tú sabes que nuestra situación no es fácil. Nicolás está en plena campaña, Bustamante lo está apoyando, en fin, cualquier decisión es compleja, pero como yo le dije a Emilia, lo más importante acá es ella y yo estoy de su lado’.

‘Esa es la parte fundamental y tú sabes que conmigo pueden contar. Acá estoy pendiente y Emi, si quieres hablar por teléfono, me puedes llamar cuando quieras’. – respondió la ginecóloga -.

Las dos se despidieron, le agradecieron a la doctora y salieron del consultorio con algo de alivio en medio del caos. María Clara le preguntó a Emilia si quería ir a comer algo antes de regresar a la casa, o dar una vuelta. La niña le dijo que no, así que Wilson las llevó de vuelta a la casa.

Apenas entraron, Carmencita le dijo a María Clara que Nicolás la acababa de llamar para decirle que le alistara un vestido porque tenía que cambiarse de afán y que le dijera a ella que lo debía acompañar. María Clara miró su celular para ver si le había mandado algún mensaje porque le parecía muy raro que le dejara razones con su empleada, sin embargo, no encontró nada.

Emilia la miró como entendiendo que tendrían que afrontar a su papá. María Clara la abrazó, le dio un beso y con un tono dulce le dijo: ‘Tranquila, mi amor’.

Subieron, Emilia se fue para su habitación y María Clara entró al baño de su cuarto, se quitó los zapatos y se estaba mirando en el espejo cuando de repente, sintió los pasos de Nicolás. Entró, la saludó de mala gana y le dijo que se alistara porque tenían un coctel en el club y era muy importante ir juntos. María Clara no le dijo nada. Simplemente se paró delante de él y con un tono determinado le dijo: ‘Tenemos que hablar de algo muy grave’.

¿Cómo va a reaccionar Nicolás con la noticia? ¿Será que ahora sí va a querer denunciar a Matías?