La bomba
‘Encontré un archivo con una tabla en Excel en donde se ven unas transferencias de dinero importantes y en el concepto se especifican varios pagos a ‘Los Serranos’ y otras cantidades destinadas a un armamento. Por otro lado, hay unos audios de Nicolás en unas reuniones con varias personas en donde hablan de estrategias para los días de las votaciones, dineros, compromisos con votantes en determinadas ciudades, y algo relacionado con un líder social de una comunidad que cuando lo mencionan Nicolás dice: ‘A ese hay que callarlo como sea’. Yo no estoy acostumbrado a estas cosas, pero me parece que se trata de algo muy peligroso. Creo que ese es el miedo de Nicolás con ese disco duro. Lo de las fotos y videos de las modelos webcam es nada al lado de esta información tan caliente. Claro, nosotros nos concentramos en buscar el material que tu habías visto, pero me quedé pensando en la preocupación de él y me puse en la tarea de abrir cada archivo hasta que me encontré con toda esta información. De hecho, hay unas fotos de Nicolás en una finca con unos hombres que honestamente no sé quiénes son, pero buena pinta, no tienen’.
‘Dios mío, Juan. Qué cosas tan horribles. Mándame esas fotos que encontraste y no vayas a hablar de esto con nadie. Yo acabo de colgar una llamada con él. Ya le llegó la demanda de divorcio y no explotó, pero me dijo que muy pronto iba a tener noticias suyas. No se va a quedar quieto. Entre más material tengamos, mucho mejor. Me da miedo por Carolina, esperemos que no vayan a desquitarse con ella, o la vayan a acosar. Si Nicolás está involucrado con gente peligrosa, cualquier cosa puede pasar. Juan, cuídate mucho, por favor. Espero que nos podamos ver pronto, pero por ahora, es mejor tomar distancia’.
María Clara se despidió de Juan Manuel y a los cinco segundos recibió las fotos. No tenía ni idea de quiénes eran esas dos personas. Se fue directo para el estudio de su papá y se las mostró. Decidieron llamar a uno de los abogados que estaba pendiente del caso de María Clara. Le mandaron las imágenes y él les dijo que se comunicaría tan pronto tuviera confirmación. El papá de María Clara la miró con una gran preocupación.


‘Hija, nunca me imaginé que Nicolás hubiera tocado este fondo. Tengo mis sospechas con respecto a estos personajes, es evidente que no son miembros del ejército, ni mucho menos son empresarios honestos y respetables. Esto es muy grave. Creo que tendremos que aumentar las medidas de seguridad porque ese hombre se perfila como un enemigo feroz y debe estar lleno de ira con esta medida que tú tomaste’.
En ese momento, timbró el teléfono del papá de María Clara. Era el abogado.
‘Roberto, ¿cómo estás? Pues te cuento que tu yerno en esas fotos está en compañía de Alias ‘Salpicón y alias ‘Sancochito’, dos temibles miembros de Los Serranos. Ambos tienen órdenes de captura vigentes por delitos de concierto para delinquir agravado, desplazamiento forzado y homicidio selectivo. Ellos operan en distintas regiones y ofrecen garantías a los políticos con respecto a la seguridad, la protección y los votos. Fuera de eso, hay un vínculo cercano con los Bustamante porque se mueven en el territorio donde está una de las fincas más grandes de esa familia y según me contaba acá mi colega, estuvieron involucrados en una desaparición de testigos de un proceso de una de las empresas de esa familia. Te digo una cosa sola: estas fotos acaban con la vida política de Nicolás en cuestión de segundos. El riesgo es la seguridad de tu familia, así que hay que pensar las cosas de manera estratégica, pero es un material valioso’.
María Clara escuchó todo lo que dijo el abogado y después de colgar, acordaron con el papá que por ahora esperarían la respuesta de Nicolás.
‘También puede pasar que Nicolás te diga que acepta todas tus condiciones, siempre y cuando, no salga nada a la luz pública, por lo menos hasta que lleguen las elecciones. No te alcanzas a imaginar la cantidad de políticos que fingen que las cosas están bien en sus matrimonios y después de que han alcanzado sus objetivos, revelan la verdad. Esa es una opción, y no hay que descartarla. Así que esperemos con atención, pero con paciencia’.
‘Papi, eres muy optimista. No creo que Nicolás me vaya a decir algo semejante. Él está tramando algo, pero si, por ahora, esperemos’.
El papá de María Clara se fue a hablar con un coronel retirado, amigo de la familia, para pedirle algunas recomendaciones relacionadas al refuerzo de la seguridad. María Clara mientras tanto se quedó en la sala sentada en el sofá mirando hacia ningún lado. No podía escapar a la ansiedad que le causaba lo que estaría planeando su esposo. Al mismo tiempo sentía un dolor profundo. Nunca se hubiera imaginado encontrarse en una situación tan sombría. Ver a Nicolás sentado con esos dos personajes como si fueran sus amigos con los que juega golf en el club, le dejó ver un lado que tal vez no hubiera querido descubrir jamás. Era como si todos esos años hubiera estado con un completo extraño. ¿A qué hora decidió Nicolás sentarse en una finca con un par de delincuentes a negociar su seguridad y los votos? ¿Será que ese tipo de conductas están normalizadas en esos contextos políticos? ¿Cuánto se desconoce de lo que se teje en la complejidad de un continente que está contaminado con tanta violencia? ¿Cómo podía Nicolás reunirse con esos personajes y después venir a mirar a los ojos a sus hijos? Mientras se hacía todas estas preguntas el timbre del teléfono encriptado la hizo saltar. Era Carolina.
‘María Clara, hola, acabo de salir de la clínica. Me hicieron venir a traer el disco duro. Entré a la habitación con Mauricio y cuando trataron de abrirlo desaparecieron todos los archivos. A Nicolás casi le da un infarto. Esos valores de esas máquinas se empezaron a alterar, tuvieron que llamar a las enfermeras. Insultó a Mauricio, le dijo que era un imbécil, que seguro tenía un virus en ese computador, mandaron llamar el de tecnología que estaba afuera, fue revisó el computador y le dijo que podía ser que el disco se hubiera dañado por cambios de temperatura o humedad, o algo así. Él se agarraba la cabeza, se puso muy nervioso. Para completar, en ese momento le llegó un mensaje a Mauricio diciendo que le había rebotado una transacción y esto era consecuencia de la congelación de las cuentas de Nicolás. Mejor dicho, no sé cómo no le dio un patatús a ese hombre en ese momento. El caso es que los papás tuvieron que entrar, lo calmaron y creo que le dieron algún medicamento porque estaba con los ojos desorbitados de la ira. Yo todavía estoy temblando’.
‘¡Carolina, Dios mío! ¿Y dónde está? ¿Está segura de que no la están escuchando? ¿Nicolás dijo algo de mí, del divorcio? ¿De lo que va a hacer?’.
‘No, yo ya salí de la clínica y estoy metida en el baño de un restaurante. Creo que él no duda de mí. Me sigue tratando como un trapo, pero no lo veo con desconfianza. Cuando yo llegué estaban hablando del divorcio con Mauricio, quien le estaba diciendo que no le convenía hacer estallar ningún escándalo por ahora, pero no sé a qué se refería porque justamente en ese momento se concentraron en el disco. Nicolás me pidió que me ocupara de unos temas en la oficina, pero nada sospechoso. Lo único que te digo es que ese hombre está que se lo lleva el mismísimo demonio. Fuera de todo, me enteré de algo delicado. Bustamante lo está presionando con el tema de Matías. Eso lo supe porque Mauricio me lo contó. Me dijo que Bustamante había hablado directamente con Nicolás y le había dicho que él estaba enterado de lo que había pasado en la finca con Emilia y que le parecía muy extraño que la memoria de la cámara de Matías hubiera desaparecido justamente la noche en que ustedes estuvieron en la comida. Le advirtió que no quería escándalos; minimizó la cosa diciendo que esas eran cosas de adolescentes, que Emilia estuvo de acuerdo y que no había que agrandar la situación, pero que no quería sorpresas. También le dijo que nunca había quedado tranquilo con la golpiza que le habían dado a su hijo y a sus amigos, y que no quería saber que él estaba involucrado en algo tan bajo. Nicolás le dijo que no tenía por qué preocuparse porque nada de eso iba a ocurrir. Eso fue antes del atentado, pero ahora que Nicolás se despertó, Bustamante está haciendo mucha más presión’.
‘Carolina, ¿usted sabe si Nicolás ha entrado en contacto con miembros de Los Serranos?’.
‘No, nunca, María Clara. ¿Por qué?’.
‘No, por algunos rumores, pero es que en estas cosas uno ya no sabe ni qué creer. Bueno, pues le agradezco todo lo que me cuenta. Cada vez me convenzo más de que ese hombre va a darme una sorpresa grande, y no va a ser agradable. Estoy preparada’.
En ese momento le entró un mensaje a Carolina al celular de la campaña.
‘¡María Clara! Me acaba de entrar un mensaje de Mauricio. Dice: ‘Hoy a las 4:00 p.m. rueda de prensa en la sede de la campaña a cargo del Coronel Jimenez y Mauricio. Va a explotar una bomba. Alista todo por favor. Ya el grupo de comunicaciones está citando a todos los medios’.
