El plan
‘Te espero en el baño que está en el pasillo de afuera, cerca de la recepción’ – le dijo Carolina mientras recogía el último papel del piso -.
Ambas se pusieron de pie, Carolina aceleró el paso queriendo alcanzar al jefe de campaña. En ese momento, una enfermera que iba en la misma dirección de Carolina pasó y María Clara se le acercó y le hizo algunas preguntas acerca de Nicolás para poder justificar su cambio de dirección. Se quedó al frente de la puerta de la UCI hablando con ella. A través de la ventanita pudo ver cuando Carolina se dirigió al baño; esperó un tiempo prudencial y le dijo a la enfermera que iba a hacer una llamada antes de entrar a ver a Nicolás y salió. Afuera, Mauricio, el jefe de la campaña estaba ocupado con los miembros del staff y otras personas hablando muy concentrado. Ella aprovechó para seguir derecho hacia el baño. Allí estaba Carolina esperándola.
‘Hola, María Clara. Nicolás está muy recuperado. No sé cómo hizo, pero anoche se pudo comunicar con Mauricio y lo actualizó con los últimos acontecimientos. Inmediatamente me llamaron a mi y me citaron hoy a las 6 a.m. acá en la clínica para tomar nota de los pasos a seguir. Lo primero es que fueron ellos quienes redactaron el comunicado de prensa que enviaron hoy muy temprano a los medios y bueno, se alborotó el ambiente. La gente está frenética con esta noticia, hablando de milagros, de lo que hicieron las oraciones, en fin, te podrás imaginar. Pero lo que me impactó fue que tú saliste a flote. Mauricio le mostró las fotos tuyas con Juan Manuel saliendo de la clínica, lo que publicaron en los medios y en las redes, los comentarios que eso desató, y no me preguntes por qué, Nicolás le dijo al jefe: ‘Anoche yo le dije algunas cosas a María Clara para tenerla quietica porque sé que ella quiere denunciar al hijo de Bustamante y eso está fuera de discusión en este momento. De ese imbécil me ocuparé cuando llegue al poder’. Me preocupó algo más. El jefe le dio un informe de todos tus movimientos en estos días, incluidas las visitas a un edificio donde están las oficinas de abogados prestigiosos. No pudieron saber exactamente con quién te encontraste, pero saben que has estado visitando esas oficinas. Le dieron a Nicolás la lista de abogados que hay allí, él descartó algunos y se quedó con un penal y con la abogada de familia que es la que te está preparando lo del divorcio. Lo peor: Nicolás le dijo al jefe que en la oficina hay un disco duro con información muy delicada e importante. Me dieron la orden de buscarlo y tenerlo muy custodiado porque donde se llegara a filtrar lo que hay allí sería la perdición para él. Fue el disco duro que te di. Tengo pánico. El jefe me dijo que me fuera ya para la oficina a buscar eso y guardarlo, pero yo sé que me lo va a pedir cuando regrese a la sede, y seguro lo va a revisar. Obviamente, yo en el momento dije que no sabía dónde estaba y que no lo había visto, pero Nicolás me dio las indicaciones para que lo encontrara. El caso es que están sospechando de ti por tu cercanía con Juan Manuel. No sé qué hacer, me van a pillar, María Clara, qué miedo’.
‘No, usted tranquila. Regrese a la sede con toda la calma. Acá esta gente va a estar super embolatada porque si la noticia salió esto va a ser la locura. Yo voy a llamar a Juan Manuel y le pregunto qué solución nos da y él o yo nos comunicaremos para que pueda devolver ese disco duro. Gracias, Carolina. Todo va a salir bien’.
Carolina salió del baño y María Clara se quedó. Llamó a Juan Manuel, le contó todo y él encontró la salida.
‘Bueno, no te preocupes. Esto se resuelve fácil. Lo importante es que Carolina devuelva ese disco duro para que no sospechen de ella. Yo obviamente ya hice un clon de todos los archivos y están seguros. Lo que puedo hacer ahora es instalar un dispositivo trampa. Funciona de la siguiente manera: cuando ellos conecten el disco duro a cualquier dispositivo, tres segundos después el virus se ejecuta y desaparece toda la información que hay almacenada allí y muere físicamente, incluso el computador deja de reconocerlo y da la impresión de que se dañó. Esto es bueno porque se puede confundir con varias cosas. Los cambios de temperatura, humedad, cualquier cosa. La explicación puede ser un choque estático o falla magnética y nadie sospechará de Carolina. Ahora, como están las cosas, es mejor que Carolina no venga a recogerlo, mucho menos que yo me aparezca por allá. Como en esa sede reciben paquetes todos los días. Se lo puedo enviar con un domicilio de comida o algo así. Yo le mando un mensaje para que esté pendiente y así puede estar tranquila. Y por tu lado, cuídate mucho. Evidentemente te tienen más controlada de lo que te imaginas. Avísame cualquier cosa que necesites’.
Tan pronto colgó esa llamada, María Clara se sintió una estúpida. El día anterior había dudado de Nicolás; casi que había creído que el hecho de haber sido atravesado por dos le había cambiado su mentalidad, lo había acercado a la base, a su familia, al amor por sus hijos, pero era evidente que nada de eso estaba pasando y seguramente había regresado con más ferocidad que antes. Probó indignación, pero eso mismo le dio un brío que no había sentido antes y salió decidida de ese baño caminando con firmeza a encontrar a su enemigo. En ese momento entendió que lo que la había hecho reaccionar desde cuando decidió terminar con esa relación fue el instinto legítimo que solo una madre entiende. Podían pasar por encima de ella, pero jamás permitiría que alguien tocara a sus hijos y sería capaz de rozar los límites de lo irrealizable y lo irracional con tal de proteger lo que ella más amaba en su vida. Fue ahí que se vio reflejada en una osa que con su arrojo gélido es capaz de enfrentarse a la especie más salvaje y sanguinaria con tal de tutelar a sus cachorros. No había nadie en el mundo al que no pudiera enfrentarse para defender a Emilia y a Sebastián, y estaba dispuesta a dar la batalla más grande y peligrosa de su vida.
Antes de atravesar la puerta de la UCI, el jefe de la campaña la detuvo.
‘María Clara, hola, tenemos que hablar. Es un hecho. Nicolás va a ser el presidente. Consideramos que es el momento para dar una rueda de prensa y es muy importante que tú la encabeces. Hay que agradecer al pueblo colombiano por el apoyo, por las oraciones, por los mensajes, por la fe y la buena energía, y, el mensaje claro es que ese mismo milagro que lo salvó a él, es el que va a salvar la patria’.
María Clara lo miró fijamente a los ojos.
‘Pfff! Si me lo permites, Mauricio, voy a hablar con Nicolás’. – le contestó María Clara con un gesto encolerizado -.
Siguió su camino y entró directo a la habitación de Nicolás. Se quedó pasmada cuando lo vio. Estaba sentado, con un semblante distinto, todavía con la voz enronquecida, pero con esa pose de triunfador y de un ser ávido de poder.
‘Hola, mi amor, ¿cómo estás? Qué rico verte’ – le dijo Nicolás con una sonrisa en su rostro -.
‘Hola, te veo mucho mejor. Veo que no seguiste las indicaciones de los médicos. El ambiente está alborotado, la recepción llena de gente, prensa por todos lados, mejor dicho, no pudiste esperar’.
‘Yo sé, mi amor, pero es que tienes que entender. Estamos en un momento importante, y cada segundo es vital en esta carrera. Al interior del partido ya estaban buscando otro candidato. Hay que moverse rápido. Lo más importante es que esto nos va a llevar al Palacio de Nariño, mi vida. ¿Y quieres que te diga una cosa? Esto me dio más fuerzas. Hoy me siento mucho mejor. Más lúcido, más animado. Los mismos médicos están aterrados. Es que todo me hizo bien. Verte a ti, saber cómo están andando las cosas, mejor dicho, ¡vamos con toda!’.
‘Entonces te actualizaron ¿no? Te contaron lo que pasó con las fotos mías que sacaron saliendo un día de la clínica con Juan Manuel y todo el sartal de mentiras que dijeron’.
‘Si, me lo contaron, pero es normal. Me parece lógico que Juan Manuel haya venido. Él hizo cosas para la campaña y que salga contigo de la clínica, es aún más obvio. También desarrolló trabajos en la fundación y es tu amigo del colegio. Esas son ridiculeces. Se sabe que la gente se pega de cualquier cosa para crear polémica. Honestamente, me pareció una estupidez. Tú eres una esposa y una mamá ejemplar, así que no hay por qué preocuparse’.
María Clara lo miraba de reojo. No podía creer el grado de hipocresía y de cinismo de su esposo.
‘Bueno, me alegra que lo tomes así, porque efectivamente esa es la explicación. Pasando a otro tema, con respecto a lo que me dijiste anoche acerca de la denuncia formal ¿cómo procedemos? ¿Voy a la fiscalía?’
‘No. Le pedí a Mauricio que hable con el fiscal para que podamos hacer la diligencia acá. Nos toca ver cómo está la agenda de él y confiar en que nos abra un espacio lo más pronto posible’.
‘Pero es que no tenemos que hacer eso necesariamente con el fiscal. Yo puedo ir y radicar la denuncia para que empiece a caminar. Después podemos hablar con él y mirar de qué forma se puede agilizar la cosa’.
‘Mi amor, yo estoy tan o más afectado que tú con lo que le hicieron a Emi y ese desgraciado va a pagar caro lo que hizo, pero sabes que es un tema muy delicado. Está involucrada una familia muy poderosa. Es mejor que vayamos a la fija desde el principio. Hay algo que me preocupa y es que no tenemos pruebas. Va a ser muy difícil probar la agresión, sin embargo, vamos a hacerlo’.
‘Te equivocas, Nicolás. Las pruebas están’.
‘¿Entonces tú si cogiste esa memoria de la cámara de ese bandido? Si es así, hiciste bien. ¿En dónde la tienes?’.
María Clara se quedó en silencio por un instante. Sabía que no podía confiar en él. Lo miró a los ojos y tomándolo de la mano le dijo:
‘No. No tengo la memoria, nunca la he tenido, pero tengo otras pruebas importantes’.
En ese momento se abrió la puerta. Era el médico que venía a tomarle los valores a Nicolás y a examinarlo. María Clara aprovechó la situación.
‘Bueno, después seguimos con el tema. Por ahora. Me cuentas qué le dijo el fiscal a Mauricio. Me voy para la casa porque Emi tiene una cita médica. Vuelvo en la tarde’.
Nicolás se quedó con la palabra en la boca y no tuvo otra opción que despedirse.
Tan pronto salió María Clara de la UCI, cogió el celular que le había dado Juan Manuel. Hizo una llamada.
‘Hola, ejecutemos el plan ahora’. – dijo María Clara con absoluta determinación tan pronto le respondieron -.
