El Cacique
Hubo un silencio. Juan Manuel no sabía qué estaba pasando. Finalmente, María Clara le contó lo que había recibido. Una foto de Nicolás con Carolina.
‘Pero ¿en realidad es muy comprometedora la foto o te están tratando de incomodar sugiriendo cosas que no son?’ – le preguntó Juan Manuel -.
María Clara le mandó la foto y no le hizo ningún comentario.
Hubo otro silencio. Juan Manuel con algo de resignación le dijo que si parecía que estuviera sucediendo algo raro.
‘Son muchas las preguntas que me hago con esto. Yo ya intuía que Nicolás tenía algo con Carolina. Recientemente presencié una escena bastante grotesca y ella siguió como si nada, lo que me hizo entender que no era la primera vez y que si había ese grado de confianza era porque algo estaba sucediendo entre los dos, sin embargo, no sé con qué objetivo me mandan esta foto y quién. Evidentemente es alguien de la campaña, o bueno, puede ser algún invitado o qué sé yo, mejor dicho, estoy perdida. El caso es que esto se podría convertir en un escándalo mayúsculo donde esa foto fuera a parar a los medios ¿te imaginas?’.
‘Creo que tienes que decírselo a Nicolás. Si es alguien de su staff, tiene que reforzar la seguridad, y me refiero a que debe implementar filtros más eficaces para saber a quién tiene cerca, aunque en ese mundo de la política, jugar sucio es la regla de oro’.
‘Si, me imagino que se lo tengo que decir. Me da mucha pereza esa conversación, pero como dices tú, tiene que estar alerta. Honestamente, me importa un comino si tiene algo con ella, o con Pepa o con Juana. Nicolás no se ha caracterizado por su fidelidad; lo que pasa es que ha sabido hacer las cosas y yo nunca he querido ir más allá. En fin, lo siento mucho, pero tengo que colgarte para hablar con él’.
Apenas colgó la llamada con Juan Manuel, le marcó a Nicolás, quien le contestó inmediatamente. Estaba de buen humor, o al menos así lo percibió María Clara.
‘Hola, te llamo porque me acaban de mandar una foto tuya en una situación bastante comprometedora con tu eficiente secretaria, Carolina. Definitivamente ella está en todo ¿no?’. – le dijo María Clara mientras se la mandaba vía WhatsApp -.
Hubo una pausa. En pocos segundos Nicolás soltando una carcajada le respondió:
‘¡No puedo creer que caigas en esas estupideces, por favor! Obviamente es una foto hecha con inteligencia artificial, María Clara. Y éste será el comienzo. Ahora que voy punteando las encuestas es natural que la oposición me busque el quiebre por todos lados. Tú sabes muy bien que Carolina es mi secretaria. Yo no tengo cabeza en estos momentos para ponerme a pendejear. Evita hacerme reclamos estúpidos, gracias’.
‘Entonces ¿qué tenía que hacer? ¿quedarme callada y no contarte que hay alguien dentro de tu staff que te está traicionando? A mí me importa un comino si tú te estás acostando con esa mujer. La otra vez vi cómo le cogías la cola así que no me trates como si fuera una demente, no seas tan ridículo. Comprobar si esa foto está hecha o no con inteligencia artificial es muy fácil. Mañana mismo le puedo pedir a Raquel que se encargue de eso, el punto acá es que te estoy avisando porque si ese material cae en manos de un periodista se viene un escándalo que al abanderado de la ‘sagrada familia’ le quedaría muy difícil explicar, así que tú verás cómo resuelves eso porque alguien que está muy cerca de ti te quiere sabotear’.
‘Mucho cuidado, María Clara. Ni se te ocurra darle esa foto a esa asistente tuya ni a nadie. Entiendo lo que dices, y justamente por eso, entre menos gente la vea, mejor. No me quiero enterar que estás compartiendo eso porque entonces voy a tener que pensar que la me quiere sabotear eres tú. Elimina ya mismo esa imagen de tu celular y mañana hablamos’.
Nicolás cortó la llamada y a María Clara le hervía la sangre. Lo usual. El que comete el error se convierte en víctima y busca los mecanismos para enredarla a ella de tal manera que hasta parezca la victimaria. Antes de apagar las luces, le mandó un mensaje a Juan Manuel pidiéndole que cancelara esa foto y que por favor no la compartiera con nadie.
Al día siguiente María Clara se levantó más temprano de lo usual. No pudo dormir bien, estaba pensativa, aburrida, inconforme. Nada de lo que pasaba en su vida, a excepción de los encuentros con Juan Manuel la hacían sonreír. Estaba agobiada con el hecho de hacer parte de una puesta en escena. Nada de lo que sucedía en su vida privada tenía que ver con la imagen que estaba proyectando a su familia y mucho menos al país. Le parecía degradante secundar la hipocresía del esposo sabiendo que estaba aspirando a un cargo tan importante y de tanta responsabilidad. Cada vez se agotaba la última reserva de credibilidad y de amor que le quedaba. Se estaba asfixiando y tomó una decisión. Llamó a Beta y le dijo que si tenía tiempo para que fueran a desayunar juntas. Beta accedió.
María Clara, se alistó, los niños se levantaron, los acompañó a desayunar, hablaron del más y del menos. Notó que Emilia estaba inapetente una vez más, le preguntó si todo estaba bien. La niña le dijo que tal vez era porque había comido mucho la noche anterior. Se llevó una manzana y el par de hermanos salieron para que Wilson los llevara al colegio. Esta vez, María Clara se fue con ellos, los dejaron y ella se fue para su cita con su tía. Se encontraron en la cafetería preferida de Beta, la misma donde se encontraron con Juan Manuel la primera vez.
Se sentaron y María Clara sin muchos preámbulos le mostró la foto de Nicolás. Ella poniéndose sus gafas de carey, la analizó bien, pero rápidamente lanzó su primera frase:
‘No sé qué expectativas tienes conmigo al mostrarme esto. Lo único que te puedo decir es que no veas esa imagen como un pecado, si no como un síntoma’.
‘¿Un síntoma de qué? ¿Del fracaso que es mi matrimonio?’.
‘No, mi amor, eso es lo que pasa en la intimidad de tu hogar, como en la de todas las santísimas y católicas familias colombianas. Hablo del marco ampliado. Nicolás no es solo tu esposo, es un político, pero en este país, un político no es el administrador de lo público o el estadista, es el cacique, mija. El capo. Para los personajes como Nicolás, y como tantos otros, el poder es sinónimo de propiedad y eso en su mente básica comporta la propiedad de los cuerpos. Del tuyo, para la foto de la ‘sagrada familia’ y el de la secretaria y de quién sabe cuántas otras, porque eso le reafirma su virilidad y de ahí viene amarrado el dominio, la supremacía. Te apuesto a que tú ya lo sabías, o al menos lo intuías’.
‘Lo dices como si no tuviera la culpa, como si fuera normal’.
‘Todo lo contrario. Tiene plena responsabilidad, pero en un país como el nuestro, la política tiene una raíz patrimonialista muy marcada. La herencia de la hacienda. Por eso, entre otras cosas, para esa familia tener que vender esa finca representa algo profundo que está ligado al prestigio, al privilegio. Pero volviendo a su rol, Nicolás cree que el país es su finca, y que ahí se hace lo que él diga, lo que el patrón dispone. Es por eso que es tan complicado cuando un político llega al poder, porque renace el gamonal. Pero mira bien esa foto. Mira la expresión de esa niña. Él la humilla cada vez que ella tiene que ceder a sus exigencias con el fin de ejercer su soberanía. Es igual a esta recua de machitos que creen que lo merecen todo. Él te necesita a ti porque tú eres institucionalidad. Tú le das la estabilidad y la perfección que necesita proyectar, y la gente quiere ver eso, aunque sepa que no hay nada perfecto, prefiere y quiere creer en esa imagen de la familia divinamente con perro incluido; ese imaginario que da algo de confort y una falsa esperanza. A esa mujer la usa para ejercer su soberanía ¿Qué quieres hacer con eso?’.
‘No tengo ni idea. Parece que me metí en una telaraña de la que no puedo salir. Es que ya me da casi asco todo lo que tiene que ver con él y me tortura hacer parte de algo tan bajo, pero al mismo tiempo, pienso en los niños y siento que me paralizo’.
‘Te entiendo, y no busco preocuparte, pero las cosas son así: sin ti, él es un depredador. Contigo, es un padre de familia. Si tú te rompes, se le cae el castillo desde donde da sus discursos, se queda sin base. Sé que no es fácil pensar en distanciarse, pero también te digo que no serías la primera y no vas a ser la última. Yo sí creo que estos tipos tienen que aprender. Ahora, hay que actuar con cautela porque se vuelven peligrosos. No te detengas en el romance que tu esposo está teniendo con esa pobre mujer, mira el macro, piensa, reflexiona y seguro vas a encontrar una respuesta’.
María Clara le dio un abrazo a su tía, le recomendó total confidencialidad porque no quería que sus papás supieran que ella estaba pasando por algo así, y tampoco quería terminar de dañar la imagen de su esposo. Se despidieron y se fue para la oficina.
Apenas entró, Raquel la estaba esperando con algunos documentos y novedades acerca de su agenda para los próximos eventos. Le recordó que tenían que afinar los detalles del discurso para la Fundación Crisálida. Después de haber tenido esa conversación con su tía, le dio una punzada en el estómago de pensar que tenía que pararse delante a un montón de mujeres a hablar acerca del empoderamiento femenino y lo relevante que era pedir ayuda e irse ante las primeras señales de maltrato precario, psicológico o físico por parte de sus parejas. ¡Qué ironía! – pensaba -.
Estaba escuchando a Raquel cuando le entró un mensaje a su celular. Era Juan Manuel.
‘Hola, me acaba de llegar un mensaje de una Carolina Romero, dice que es la secretaria de Nicolás Obregón y que le urge hablar conmigo. ¿Sabes de qué se trata?’.
