El chisme
‘¿Qué pasó?’ – le preguntó María Clara a Beatriz?
‘Ayer estaba almorzando en tu casa cuando tu papá recibió una llamada de tu querido suegro. Se paró y hablaron un rato. Cuando regresó obviamente le preguntamos tu mamá y yo qué quería. Pues fueron dos temas: uno, que están vendiendo la finca de Anapoima con la disculpa vieja de ‘ya casi no vamos por allá, tener esa propiedad ahí generando solo gastos, en fin, las mismas disculpas que usa la gente ‘divinamente’ de esta ciudad cuando están más quebrados que los huevos que meto a hervir cuando quiero ser fit. Y, por otro lado, como si no fuera suficiente, le habló de la ‘magnífica’ oportunidad de inversión en los fondos esos que está manejando tu cuñado que no demora en ladrar porque ese sí que es therian y se reconoce como perro desde hace años. Con su modo elegante le dijo a tu papá que tiene unos ‘cupitos’ que están ofreciendo a los amigos más cercanos para obtener rendimientos nunca vistos. Claro, lo que se les viene ahora pierna arriba con la campaña de tu esposo es importante, pero es evidente que están pasando por un momento complicado. Bueno, de eso ya se hablaba hace rato, debe estar en una situación apremiante para atreverse a llamar a tu papá’.
‘¿Y mi papá qué le dijo y qué piensa de todo eso?’ – Le preguntó María Clara con gran curiosidad-.
‘Tú sabes cómo es tu papá. Con él fue muy gentil, pero para no alargar esa parte, le dijo que dizque iba a hablar con sus asesores financieros y que hablaban en estos días. A nosotras, o sea, lo que realmente piensa, nos dijo que le preocupaba la falta de liquidez de esa familia y que ahora había que ser muy cuidadosos por la candidatura de tu esplendoroso esposo. Para tu papá fue claro que están mal y no se le pasa por la mente hacer ninguna inversión con ellos. Tú sabes perfectamente que a mi esa familia pocón, pocón. Debe estar desesperado ese viejo para soltarle semejante tramacazo a tu papá. Pero, bueno ¿tú cómo estás? ¿Aparte de haber mojado calzón con esa delicia de Juan Manuel? A propósito de esos temas, te tengo una coach fantástica que me encontré en las redes. Imagínate que es una vieja especializada en hacer ejercicios para contraer y relajar todo el sistema vaginístico o como se diga. Eso tiene una cantidad de beneficios, y tú que estás en una edad en la que aún tienes un suelo pélvico, porque yo tengo es un abismo insondable, hay que empezar a ejercitar con juicio esa zona. ¡¡¡Yo los estoy haciendo, es fantástica porque uno está viendo videos y pendejadas y de pronto…bam!!! Aparece ella con su ’time to squeeze’ (tiempo de apretar) con un tono como si uno fuera a jugar a la rueda rueda y empieza a dar instrucciones, pero los ejercicios duran máximo un minuto. Uno hace su pausa activa verdadera en lugar de pararse a estirar la columna que ya ni una grúa encuentra el hilo invisible para enderezar ese acordeón, y sigue el día con energía. Te la voy a mandar porque en menos de nada tose y se le sale el chichi mija, no, es que la perimenopausia es el abrebocas de una cantidad de cosas que nadie le dice a uno. Es mejor prepararse porque primero muerta antes que meada…’
Las dos soltaron una sola carcajada que la gente alrededor se volteó a mirarlas con gran curiosidad. Beatriz tenía esa facultad. Era la tía con la que María Clara podía hablar sin esconder nada. No le tenía miedo al qué dirán y causaba incomodidad, pero era algo que a ella la tenía sin cuidado. No había nacido para complacer a nadie y decía las cosas como le venía de adentro. Esto generaba unos extremos claros: a quien le gustaba, la adoraba, a quien no, la detestaba. Beatriz vivía perfectamente con esas distancias y le encantaba espantar a las personas con las que no compartía su visión de vida. Estaba casada con un galerista reconocido a quien amaba profundamente, tenían dos hijos que vivían en el exterior. Antropóloga, especializada en Antropología Social de la London School of Economics y con un Doctorado en Sociología Política en la Universidad de Los Andes con una cotitulación en la Sorbona donde fue docente e investigadora hasta que se pensionó.
‘Beta -como la llamaban todos-, no sabes la reunión en la que estuve esta mañana. Este tema de la candidatura de Nicolás me tiene muy confundida. Me van a cambiar hasta la forma de caminar, escoltas, protocolos, media training, roles, entrevistas, eventos, viajes, mis hijos, no sé. Todo esto es muy abrumador. Tú nunca has sido una fan de Nico, pero ya con eso no te vas a reconciliar, lo que necesito es una luz para manejar esta situación’. -le dijo María Clara a Beatriz-.
‘Viniste a buscar luz donde solo vas a encontrar tinieblas y más con este tema. Tú sabes muy bien lo que pienso acerca de las estrategias de marketing político y la forma en la que estos candidatos de nueva generación se quieren vender. Ahora resulta que es el marido perfecto, tiene la familia impecable, es el hombre honesto, servil y no sé qué más mentiras. No se ha entendido que lo que queremos es gente real con la que uno se pueda identificar de verdad, pero bueno, a lo que aluden todos los candidatos, sobre todo los del partido de tu querido esposo, es al performance de hegemonía cultural; el clásico arquetipo de pater de familias para conquistar a los tradicionalistas que quieren ver el cuadro y la foto perfecta colgada en la sala de la casa mientras el mundo va a otro ritmo y las transformaciones son reales e inminentes. Ustedes son una familia normal, Mária, han pasado por crisis, pelean, se agarran del moño, tienen dos hijos adolescentes, mejor dicho, lo que se te viene es candela pura. Lo que tienes que poner sobre la mesa, la tuya, tu mesa, es si estás dispuesta a apoyar a Nicolás con todo lo que eso arrastra, incluida su familia y la quiebra en la que están’.
María Clara escuchaba a su tía, y aunque estaba de acuerdo con la mayoría de las cosas que decía, pensaba que no era una situación de la que era imposible escapar. No podía decirle a Nicolás que no quería ser parte de ese circo y que estaría al margen porque eso perjudicaría gravemente su campaña.
‘Beta, yo sé que Nicolás no es un hombre perfecto, pero tampoco puedo arruinarle la vida desmarcándome de lo que viene para él. Es más, si lo piensas, es un honor ser presidente de este país, y para nosotros como familia sería una gran distinción’ -agregó María Clara-.
‘¿Honor? ¡Ay por Dios, querida! Esa palabra está reservada para ser usada en poquísimas ocasiones y contados contextos, como, por ejemplo: honor el que me hace mi intestino cada vez que funciona medianamente bien por dos días seguidos, peeeero, te voy a decir una cosa con total objetividad. Hay algo que toda la vida he pensado: no todas las circunstancias son las más confortables y suponen cambios que lo que pasa es que nos llevan a situaciones desconocidas y por eso nos atemorizan, sin embargo, eso no quiere decir que desde donde estemos no podamos hacer un tributo positivo. Tu posición como primera dama te dará la oportunidad de desarrollar proyectos que impacten eficazmente comunidades que necesitan una mano, ya sea para dar visibilidad, para aumentar sus oportunidades, para mejorarlas, para proponer, para surgir. Tú tienes una amplia experiencia con la fundación así que es un ambiente en el que sabes moverte bien. Si lo miras desde esa perspectiva te puedes comer, así te indigestes a ratos, toda la parafernalia de lo que significa hacer parte de una campaña presidencial. Si, hay muchos desafíos, pero a la larga no todo es malo. Ahora, una cosa que debe estar clara como tu nombre, es que por ningún motivo y en ninguna circunstancia, ni tu dignidad, ni tus valores ni principios se vean afectados. Entre menos detalles sepas es mejor, Mária. No le preguntes tantas cosas a Nicolás porque, como decía una profesora que tuve, la política es como la morcilla, todos se la quieren comer, pero nadie quiere saber cómo se hace. Ocúpate de tus temas y de tus hijos, protege tu núcleo, tus papás y tu hermana, por mi sabes que no debes preocuparte porque yo a esta élite me la como viva, pero eso sí, que tu integridad permanezca intacta. No vas a ver a Nicolás, eso está reservado solo para posar para las fotos y se van a coger las manos cuando hagan una que otra caminata por ahí en el trote de campaña, pero creo que ese no va a ser el mayor de tus problemas, mejor tenerlo lejitos de vez en cuando. Empáquele la plancha para que se peine ese copete y relájese, hasta donde se puede. Tú sabes que puedes contar conmigo, rodéate de gente buena, de personas en las que puedas confiar y no cuentes todo. Ten mucho cuidado con quién hablas y las cosas que dices. Prepárate para recibir invitaciones de gente que antes ni te miraba y ahora te va a adular y a lamerte hasta la zuela del zapato. Mantén tu compostura, respira, haz yoga cuando puedas, medita y si nada de esa mierda te sirve, empáquese su xanax y a botar sonrisas’.
De nuevo las risas se sintieron en la cafetería. María Clara le tomó la mano a Beatriz, le agradeció, le dijo que sin ella no podría vivir, terminaron el café. Su tía le dijo que tenía una cita super importante con su esposo en la galería.
‘Me dijo que me iba a sorprender, espero encontrarlo en bola con un látigo a ver si le metemos sabor a esta relación…jajajaja’. – dijo Beatriz muerta de risa mientras se ponía de pie -.
María Clara le dijo que iba a hacer una llamada antes de irse, pero que le estaría contando las novedades. Se dieron un beso y cuando Beatriz estaba a punto de abandonar la mesa, le dijo con un tono de sorpresa:
‘¡Ayayay, pero mire a quién tenemos acá!’
