El candidato ideal
‘Quiero dirigirme al país a propósito de las últimas publicaciones que han inundado las redes atacando de manera injusta y cobarde a mi hija Emilia. Es precisamente esto lo que me ha llevado a hacer este video para que queden claros algunos puntos: 1. El staff entero de mi campaña está trabajando incansablemente para identificar a todos los que de manera injuriosa se están refiriendo a mi hija a punta de calumnias e infamias. Para quienes no lo saben esto comporta un delito y estamos listos para iniciar procesos para judicializar a las personas de mala fe que tengan las intenciones de enlodar mi nombre y el de mi familia a partir de ramplonerías. Esto solo puede provenir de una oposición desesperada y debilitada que ahora recurre a instrumentos de baja calaña para atacar a una niña de 16 años, cuyo comportamiento es intachable porque ha estado educada en el seno de una familia con principios y valores muy bien definidos y enmarcados por los lineamientos de mi programa. Ahora bien, mi hija se encontraba con Matías Bustamante, con quien tiene una amistad muy estrecha y venían de un paseo de celebrar un cumpleaños en compañía de amigos de toda la vida como ocurre normalmente en ese periodo de la vida. 2. Quiero que les quede muy claro a nuestros enemigos que lo más importante para mí es mi familia, y como se evidencia en uno de los puntos de mis propuestas, quiero hacer énfasis en un punto vital: las mujeres vienen protegidas, respetadas y escuchadas. En mi gobierno trabajaré de manera incansable por incentivar los proyectos relacionados con la eliminación de la brecha salarial de género, tolerancia cero frente a la violencia contra la mujer y feminicidios, y recordemos que la violencia no solo es física. Las palabras también son ataques que dejan secuelas importantes y a veces imborrables, así que no permitiré en ninguna circunstancia agresiones en contra de mi esposa o de mi hija, que son las mujeres más importantes de mi vida; ellas son mi inspiración y quienes me motivan diariamente para proteger y cuidar a todas las mujeres de este país. Les agradezco su atención y esperen actualizaciones de mi agenda de esta semana en donde estaré compartiendo con la gente de varias regiones’.
María Clara quedó sin palabras. Le resultaba difícil digerir el mar de mentiras que acababa de decir Nicolás y se preguntaba si él era consciente de ello. Su discurso era fluido, hacía los acentos en los momentos precisos, las pausas cuando eran necesarias, su mirada, aunque era penetrante, tenía la capacidad de transmitir un carisma que encantaba. Mostraba carácter cuando debía hacerlo, y una simpatía única en los instantes en los que compartía con la gente por la calle. Se sentaba con los ciudadanos, los escuchaba, les ponía la mano en el hombro, sacaba de cualquier lado alguna frase divertida y le creían. Era astuto. Sabía que él provenía de una familia privilegiada, pero tenía siempre todos los argumentos, gestos y actitudes para identificarse con los estratos bajos sin parecer que estaba fingiendo. Se movía muy bien en todos los escenarios.
Emilia y Sebastián salieron del colegio y María Clara les dio un abrazo y se fueron para la casa. Solo cuando estaban en la cocina, Emilia se desahogó con su mamá.
‘Mami, fue horrible. Ahora mi papá dijo que yo soy íntima de Matías y Martín obviamente no quiere saber de mi y ¿sabes qué? Yo tampoco. No quisiera volver a salir hasta que pasen estas elecciones. Me gustaría no volver al colegio’.
A María Clara le dolía el alma ver a su hija tan desesperada, además porque todo lo que había dicho Nicolás era falso. Había sido él quien había provocado la situación en la que se encontraba su propia hija y ahora culpaba a sus enemigos y a la oposición. Cuando estaba a punto de consolar a Emilia, le entró una llamada de Raquel. Le pidió que la pusiera en el altavoz.
‘Hola Emilia, espero que estés un poco más tranquila. Entiendo perfectamente cómo te sientes. No te imaginas cuánto, pero no debes preocuparte porque esto no es el fin de tu vida social y no puedes permitir que estas cosas te afecten al punto de derrumbarte. Esto no lo debes hacer por tu papá, si no por ti, porque te tengo una noticia regular: es muy posible que estos ataques continúen. Vivimos en un mundo donde la crueldad está al orden del día, y más en el ambiente político. Pero mira, les propuse algo al equipo de comunicaciones y estuvieron de acuerdo. No es la solución, pero es un comienzo. Tómate una foto en tu habitación estudiando o haciendo cualquier cosa para que la publiques en tu perfil y escribes algo así: Mientras algunos pierden el tiempo inventando historias, yo prefiero invertir el mío construyendo mi futuro. El ruido de afuera no distrae a quien sabe exactamente hacia dónde va. #Enfocada #MetasClaras #LoImportante. ¿Qué opinas? ¿Te gusta? ¿o quieres que pensemos en otra cosa?’.

Emilia miró a María Clara con una leve sonrisa.
‘Me gusta, Raquel, gracias. Me voy para mi cuarto ya mismo a tomarme la foto. Chao’.
María Clara suspiró profundo y le agradeció a Raquel.
‘Mil gracias, Raquel. Después de haber visto el video de Nicolás quedé sin fuerzas. Tú te diste cuenta de la forma en la que me habló y siempre es así. Me parece tan hipócrita decir todas esas cosas, en especial cuando estamos hablando de su hija. Emilia es una niña, o bueno, sí, una adolescente, pero justamente está atravesando por una etapa en la que las emociones están a flor de piel, hay que entenderla, guiarla y ayudarla, como dice él. Ni siquiera la ha llamado para preguntarle cómo está y se pone a decir esa cantidad de palabras vacías. Es que es insoportable. ¡Bah! Qué pena contigo desahogarme de esta manera, pero estoy cansada de taparle las mentiras. No puedo decirle a nadie quién es Nicolás verdaderamente. Gracias, gracias por pensar en Emi; le cambió la carita. Me parece bien darle instrumentos para que se fortalezca, pero que lo haga por ella’.
‘María Clara, sé perfectamente por lo que estás pasando y puedes contar con que yo no abriré mi boca para hablar de tus temas personales. Si me di cuenta de la forma en la que te habló Nicolás, y voy entendiendo por qué Carolina vive muerta del susto. La última palabra la debes tener tú cuando se trata de tu integridad, de tu seguridad y de tu paz. Vamos a tratar de todas las formas de manejar esta situación de modo que tú encuentres siempre un refugio y una razón válida para continuar. Lo único que te puedo decir es que trabajar con políticos es muy complicado. Claro, no se puede generalizar, pero por lo que yo he visto y vivido en carne propia, es gente a la que el ego y la ambición les borra la esencia. Es como si perdieran la perspectiva. En fin, yo te voy a ayudar, no te preocupes. Voy a terminar de hacer algunas cosas y me voy para mi casa’.
María Clara le recomendó a Raquel que se fuera apenas cumpliera su horario de trabajo, que no se extendiera, apreció mucho sus palabras y quedaron de verse al día siguiente para seguir trabajando. En ese momento entró Wilson a la casa y le dijo a María Clara para decirle que Nicolás le había pedido que le llevara la maleta que le había preparado la empleada porque no alcanzaba a ir a la casa. Carmenza alcanzó a escuchar, subió por ella y se la entregó a Wilson. María Clara le dijo que si Nicolás lo necesitaba para que lo llevara al aeropuerto lo hiciera porque ella no iba a salir de la casa. Wilson se fue.
Cogió su celular, vio la foto de Emilia, le dio «me gusta» y le hizo un comentario amoroso. Se dio cuenta de que Matías también le había puesto en los comentarios algunos corazones. Pensó que a lo mejor sí se estaban acercando. A ese punto no sabía si era algo espontáneo o su hija estaba obedeciendo las órdenes de su papá o qué estaba pasando, pero algo estaba dando un giro en la vida de su hija. Solo esperaba que tuviera la suficiente confianza para hablar con ella cuando fuera necesario.
Aprovechó el silencio que había en la casa y fue a revisar algunas cosas en su computador. Cuando iba camino a su estudio, sintió la curiosidad de entrar a la oficina de Nicolás. Se paró allí y revisó con su mirada y sus manos cada cosa que tenía enfrente. Empezó con la biblioteca, separando con delicadeza los libros, corriendo objetos, levantando carpetas. No sabía exactamente qué buscaba, pero su intriga se agrandaba a medida que escarbaba cada rincón. De pronto abrió uno de los cajones del escritorio y encontró un disco duro. Dudó por un segundo, pero lo cogió y lo llevó para su computador.
No sabía por qué, pero sus manos estaban temblorosas. Lo conectó y había muchas carpetas que hacían alusión a la campaña. Presupuestos, programas, gabinete, staff, agendas, documentos importantes, personal, fotos, reunión gobernador Antioquia y así se extendía la larga lista. Todo y nada podía ser sospechoso; tendría que revisar cada carpeta para saber si escondía algo, pero no sabía por dónde empezar, y tampoco era que se muriera de ganas de hacerlo. Siguió mirando cuando encontró algo que le llamó la atención. Había una carpeta que se llamaba ‘Webcam’.
La abrió y no podía creer todo lo que encontró allí.
