El plan
María Clara le dijo a Raquel que en cinco minutos estaría allí. Cuando entró, encontró a Carolina sentada en la sala de espera. La saludó de forma educada y le dijo que por favor la esperara un momento. No le gustó para nada la presencia de la secretaria de su esposo allí. Apenas se sentó en su escritorio le mandó un mensaje a Juan Manuel desde el celular que él le había dado diciéndole que ya estaba en la oficina y que Carolina se encontraba allí. Antes de hacerla entrar, sacó la memoria y la guardó en un bolsillo que tenía su camisa. Se quitó la chaqueta y le dijo a Raquel que la hiciera seguir.
Carolina entró. Tenía una expresión distinta. Las sombras bajo sus ojos estaban pronunciadas y estaba más seria de lo normal. María Clara le dijo que se sentara, le preguntó si quería tomar algo, ella se negó y empezaron a hablar.
‘¿Carolina, a qué debo su visita? ¡Qué sorpresa!’.
‘Si, María Clara, no es usual que deba hacer estas cosas, pero los días están tan frenéticos que Nicolás me pidió el favor de venir personalmente con estos documentos para tu firma. Creo que están relacionados con uno de los apartamentos que ustedes tienen’.
María Clara arrugó la frente. No entendía de qué se trataba. Tomó los documentos en la mano. Se trataba de una promesa de compraventa de un apartamento, que ella ni siquiera sabía que estaba en venta. Notó que se estaba vendiendo a una razón social que desconocía. María Clara levantó la mirada y vio que Carolina con sus ojos parecía que buscaba algo más en esa oficina.
‘Tú sabes cómo es Nicolás, me pidió que esto quedara listo antes del mediodía. De acá tengo que salir para la Notaría. Agradecería si me ayudas con esto a la mayor brevedad. Si necesitas consultar con alguien, yo te puedo esperar acá sin problema’.
La actitud de Carolina prendió las alertas de María Clara. No le gustaba para nada su actitud y mucho menos que la afanara.
‘A ver, Carolina, me voy a demorar el tiempo que sea necesario. Es más, tengo una reunión dentro de poco y estos documentos no los puedo firmar sin revisar cada cláusula. Acuérdese que yo también soy abogada’.
María Clara tomó su celular y llamó a Nicolás.
‘Hola, ¿ya firmaste los papeles?’. – le preguntó Nicolás con un tono acelerado -.
‘Primero que todo, no tenía ni idea de que tú estuvieras negociando ese apartamento. ¿Y a quién se lo vendiste y por qué?’.
‘Bueno, empezamos con las preguntas ridículas. Es obvio que necesito liquidez y mucho más en este momento de la campaña. No tengo que estar pidiendo permiso para hacer lo que sea necesario con tal de ganar estas elecciones’.
‘Te equivocas, Nicolás. De todos modos, tengo cosas que hacer y no voy a firmar esos documentos sin revisarlos bien y tengo una reunión, así que tu secretaria tendrá que esperar’.
‘Bueno, pues que espere. Para eso la mandé y chao que tengo una entrevista’.
Nicolás le tiró el teléfono.
‘Parece que a Nicolás se le pasó el afán porque me dijo que esperara, Carolina’. – le dijo María Clara mirándola fijamente a los ojos -.
María Clara llamó a Raquel y le pidió que investigara qué tipo de empresa era la que aparecía en la promesa. A quién pertenecía, qué actividad tenía. Raquel se llevó los documentos en la mano y salió de la oficina.
‘Bueno, Carolina, ¿y cómo van las cosas con Nicolás?’.
Carolina levantó las cejas, pasó saliva y con la voz temblorosa le respondió:
‘¿Las cosas? ¿Qué cosas?’.
‘Pues de la campaña, ¿o de qué otras cosas cree que le estoy preguntando?’.
‘Ah! Si, claro. La campaña va muy bien. Con muchísimo trabajo, Nicolás tiene esa agenda súper ocupada todo el tiempo, pero bueno, todo sea por mantener los buenos resultados que ha logrado hasta ahora’.
‘¿Y usted cree que Nicolás sería un buen presidente?’.
‘¿Yo? – dejó salir una risa nerviosa – Claro que sí, María Clara. Él tiene todo para ser un excelente presidente’.
‘¿Incluidas las propuestas para las mujeres de este país?’.
Carolina pasó saliva, apretó los labios y tomó un respiro.
‘Si, claro. Se sabe que hoy en día cuenta mucho lo que las mujeres piensan. El jefe de debate siempre hace mucho énfasis en la importancia de llegarle a ese segmento’.
‘El jefe de debate. Pero ¿usted qué piensa, Carolina? ¿Si le va a cumplir tantas promesas a las mujeres?’.
Era evidente la incomodidad de Carolina. Se balanceaba en esa silla para un lado y para otro. En ese momento entró Raquel y le dijo a María Clara que había llegado Juan Manuel.
‘Por favor llévalo para la sala de juntas; yo ya los alcanzo’ – respondió María Clara sin quitarle los ojos de encima a Carolina -.
‘¿En dónde prefiere esperarme, Carolina? ¿Acá? ¿O en la sala de afuera?’.
‘Si para ti no hay problema, prefiero sentarme acá en tu salita así aprovecho para adelantar algunas cosas’.
María Clara le dijo que no había problema y se fue para la sala de juntas.
Apenas entró se le iluminaron los ojos. Juan Manuel se puso de pie, la saludó de beso y ella sonrió tímidamente. Cerró la puerta de la sala.
‘Gracias por venir, Juan. Este tema me tiene super nerviosa’. – dijo María Clara mientras se sacaba la tarjeta del bolsillo de su blusa -.
Juan Manuel estiró la mano, la recibió y la guardó inmediatamente en uno de los bolsillos de su maletín.
‘Y ahora qué va a pasar?’. – preguntó María Clara -.
‘Lo que puedo hacer, por temas de seguridad, es conectar la memoria a un lector que tiene un sistema de bloqueo de escritura. Esto es vital para efectos legales en Colombia. Significa que mi computador puede leer el video, pero no puede modificar absolutamente nada. No vamos a abrir el archivo directamente; vamos a crear una copia espejo exacta, un clon digital, y así nos vamos blindando. Al momento de analizar el video original de esta tarjeta, a través del sistema podemos obtener la marca y el número de serie de la cámara de Matías, la fecha exacta y la hora milimétrica en que se grabó. Si los abogados de los Bustamante salen a decir en la Fiscalía que el video es un montaje de inteligencia artificial o cualquier tipo de patraña, los metadatos van a demostrar que se grabó esa misma noche, en ese cuarto, y con el equipo de su hijo’.
¿Y qué va a pasar con la tarjeta original? – preguntó Raquel -.
‘La tarjeta la voy a tener yo. Voy a subir este archivo encriptado a tres servidores independientes fuera del país, en Suiza e Islandia, donde las leyes de protección de datos son inviolables. Ni una orden de la Fiscalía comprada por Nicolás, ni por los Bustamante podrá bajarlos de allá. Además, voy a programar lo que en ciberseguridad llamamos un mecanismo de hombre muerto. Si a mí me pasa algo, o si tú me das la señal porque Nicolás intenta hacer una locura, el video se liberará automáticamente en las plataformas internacionales. Ya el archivo con la copia espejo crea un código y queda blindado; si alguien trata de modificar, borrar o alterar el material original, el código cambia por completo y será evidente, así que considero que estamos haciendo las cosas bien’.
‘Todo esto me da miedo’ – dijo María Clara llevándose la mano a la cara -.
‘Te entiendo, pero estás haciendo lo correcto. Se trata de tu hija, de ti, de tu familia, de tu dignidad y de tu integridad. Tranquila que lo importante es actuar con profesionalismo como lo estamos haciendo. Por ahora, es muy importante la cita que tienes con la ginecóloga y bueno, lo que ustedes están haciendo de recopilar las pruebas es vital. Aprovecho para decirte una vez más que siento mucho todo lo que pasó. El hecho de que no te haya dicho la verdad desde un principio no fue honesto de mi parte. Pero me duele mucho más verte angustiada por algo tan despreciable como lo que le hicieron esos tipos a tu hija. Haré lo que sea para ayudarte’.
En ese momento, María Clara se dio cuenta de que no tenía su celular.
‘Dejé mi celular en la oficina y quiero estar pendiente de Emilia. Espérenme dos minutos, ya vuelvo’.
María Clara salió de la sala de juntas y apenas entró a su oficina sus ojos se abrieron y su rostro cambió totalmente de expresión. No podía creer lo que se encontró.
