Las 48 horas
María Clara se detuvo y los miró a los tres con sospecha.
‘¿Qué pasa?’ – les dijo con un tono cortante -.
El jefe de seguridad sonrió sutilmente y le contestó con gentileza.
‘Qué pena molestarla, lo que pasa es que estábamos hablando con el Señor Ernesto Obregón y nos dijo algo sobre lo que quisiéramos hablar con usted. Por favor entienda que estamos haciendo nuestro trabajo’.
María Clara le mandó una mirada a su suegro encolerizada.
‘Como se pueden dar cuenta, a mi hija apenas le acaban de dar de alta. No tengo ninguna intención de quedarme acá un segundo más. Tengo a mi otro hijo esperando en mi casa y a mi esposo en cuidados intensivos, si no les parece suficiente razón para tener que irme, no es mi problema. Si quiere hablar conmigo, llámeme. Con mucho gusto le respondo las preguntas que quiera, pero ahora me voy de acá. Que tengan buena noche’.
María Clara entró al ascensor con Emilia y los tres hombres se quedaron de pie viendo cómo se cerraba la puerta detrás de las palabras de la esposa del candidato.
Emilia la miró y le preguntó si pasaba algo raro.
‘Nada, mi amor. Ese es el jefe de seguridad. Está indagando para ver si pescan alguna pista y logran esclarecer quién atentó contra la vida de tu papá’.
‘Mami, ¿mi papá se va a morir?’.
‘Emi, quiero ser absolutamente honesta contigo. Él está muy delicado. Fueron dos balas y una de ellas le hizo un daño importante. Estas 48 horas que siguen son determinantes, así que no puedo asegurarte nada. Solo nos queda esperar. Si tu papá evoluciona bien, se salva, si hay complicaciones, los médicos harán lo posible por estabilizarlo de nuevo. Solo nos queda recibir cada día como viene. Para mí lo más importante es que tú estás a salvo y ya vamos para la casa’.
Cuando iban caminando hacia la camioneta, se encontraron de frente con Sergio Bustamante. Como era de esperarse, él se le abalanzó para saludarla y con un tono postizo le dijo:
‘Querida, no sabes cuánto lamento lo que pasó con Nicolás. Es que este país está llegando a unos niveles de criminalidad nunca vistos. Mira lo que pasó con Matías hace unos días y ¿ahora esto? Inadmisible. Pero, cuéntame ¿qué dicen los médicos?’.
‘Los médicos dicen que hay que esperar a ver cómo responde en las próximas horas. El pronóstico es reservado’.
‘Entiendo. ¿Y Emilia, ¿cómo está? Supe que también la trajeron de urgencias. Es que cuando pasa una cosa, se junta todo, pero la veo bien’.
María Clara sintió que la sangre que le corría por las venas había triplicado la temperatura, pero antes de dejar ver su ira, respiró profundo y le contestó.
‘Ahora está bien. Ha tenido unos días difíciles, de mucho estrés, ya te contaremos más adelante con detalles, pero afortunadamente está saliendo de eso. Sergio, me voy para la casa, y la verdad, no sé si te dejen entrar porque está muy fuerte el tema de seguridad, me imagino que lo entiendes’.
‘Si, claro lo sé. El jefe de seguridad me llamó personalmente. Parece que querían hablar conmigo de algunos temas después de hablar con Ernesto, el papá de Nicolás. Y con tal de saber quién le ocasionó este daño tan enorme a nuestro candidato y al futuro de este país, me vine inmediatamente; si puedo ser de ayuda, no lo pienso dos veces. Como se lo dije al coronel Tejada, te lo repito a ti, estoy dispuesto a colaborar para desenmarañar este crimen y llegar hasta las últimas consecuencias. Que paguen los culpables. ¡Es que no podemos seguir permitiendo esta ola de violencia, por Dios! Vamos a hacer justicia querida María Clara. Vamos hasta el fondo con esto, pero eso sí, si necesitas hablar conmigo de algo en particular, cualquier cosa que tengas pendiente o requieras, estoy pendiente. Soy muy amigo del coronel Tejada. Lo conozco desde hace años. Nos entendemos bien y él sabe que en mi palabra puede confiar’.
Esas últimas frases le hicieron pasar saliva a María Clara. Ella sabía perfectamente que Sergio Bustamante sospechaba de ella por la desaparición de la memoria de la cámara de Matías, y ese hombre era capaz de enlodarla con tal de que se la devolviera. Lo miró a los ojos y se despidió.
‘Gracias, Sergio. Por favor salúdame a Josefina y a Matías. Nos vemos muy pronto’.
María Clara se giró, tomó de la mano a Emilia y con paso acelerado se subieron a la camioneta. Por fin llegaron a la casa. Ahí se sintió aliviada, pero sabía que le esperaba una dura batalla. Llevó a Emilia a su habitación, saludó a Sebastián. Se sentó con los dos y les explicó con calma lo que estaba pasando con su papá. Sebastián se veía afligido, pero en términos generales, había asimilado bien la noticia. Sobre todo, ninguno de los dos pensaba o sentía que Nicolás estuviera en peligro de vida. Intuían que en cuestión de días estaría de regreso a la casa.
Cuando tuvo la oportunidad, María Clara se fue para su habitación y llamó a Juan Manuel.
‘Hola, por fin, no sabes cuánto te he pensado. Estaba muy preocupado por ti, por Emilia. Raquel me contó que te quitaron el celular. Bueno, pero ¿cómo estás?’.
‘Estoy muy preocupada, Juan. Mi suegro me escuchó cuando le estaba diciendo a Nicolás que esperara que se muriera, y sin pensarlo dos veces fue a hablar con el jefe de seguridad. Trataron de acorralarme, logré largarme de esa clínica, pero me crucé con Bustamante en el parqueadero. Se van a unir para incriminarme’.
‘Tienes que estar tranquila. Hemos recopilado la información necesaria que podría servir para justificar tu rabia, y lanzar una frase de esas no te convierte en una asesina’.
‘Eso yo lo sé, pero esa gente es oscura. Son capaces de conseguir testigos falsos, de crear todo un caso con tal de callarme. Estoy segura de que Bustamante está desesperado por esa memoria. ¿Tú dónde la tienes?’.
‘La tengo en mi casa’.
‘Juan, es mejor que te deshagas de esa memoria, o que la escondas en otro sitio. No es seguro que la tengas’.
‘Bueno, tan pronto llegue a mi casa, la llevo para otra parte. ¿Cómo está Emilia?’.
‘Bien. Se está recuperando afortunadamente. Está más tranquila. Esto ha sido un golpe fuerte. Los niños no creen que Nicolás está tan grave, y no quiero hacer mucho énfasis en eso. De repente se levanta y no quiero acabarles la esperanza’.
‘¿Pero tú crees que no se salva?’.
‘Espero que no. Te llamo después. Tengo que llamar a una de mis amigas de la universidad. Su mamá es una de las mejores abogadas del país y llegó la hora de tener una reunión oficial para prepararme para el divorcio’.
‘Ok. Por favor mantenme informado. Estoy muy pendiente de ti. Te mando un beso. Acá estoy contigo’.
María Clara tan pronto colgó la llamada llamó a su amiga, y teniendo en cuenta la urgencia, le dio el número privado de su mamá para que la llamara cuanto antes. Afortunadamente la notable abogada le dio todo el tiempo a María Clara para contarle cuál era la situación. Le dio una cita al día siguiente a primera hora en una de sus oficinas.
La noche transcurrió en una extraña calma, a pesar de la situación tan complicada por la que estaba pasando la familia. Al día siguiente, María Clara se levantó muy temprano. Todavía estaba sin celular así que llamó a la clínica para saber si había novedades. Le dijeron que todo seguía igual y que el médico todavía no había llegado.
Emilia tenía que quedarse en casa, pero decidió no mandar a Sebastián al colegio. Le pidió a Carmencita que llamara a Beta para pedirle el favor de venir a quedarse con ellos. Se alistó y salió corriendo para llegar a tiempo a la cita con el abogado. Wilson la estaba esperando y había un refuerzo de seguridad al frente de la casa.
María Clara llegó a la oficina de la abogada. Los próximos días iban a ser muy intensos.
‘Hola, María Clara, primero que todo, siento mucho que estés atravesando por un momento tan complicado, pero acá estoy para ayudarte en lo que pueda. Como sé que el tiempo apremia, voy al grano. Estuve analizando tu situación anoche y antes de decirte cómo podemos proceder, por ética y rectitud, tengo que preguntarte si no quieres esperar a ver cómo evoluciona la salud de Nicolás para adelantar tu proceso de divorcio’.
‘No. Necesito actuar ya y estar preparada. A este punto, no sabemos lo que puede pasar. Entiendo que me lo preguntas porque eventualmente puede morir y todo esto sería tiempo perdido, pero no me importa. Para mí cada segundo vale y cuenta y no puedo ni quiero arriesgarme a que cuando él se despierte actúe más rápido que yo. No puedo darle tregua a esta situación’.
‘Ok. Te entiendo. Entonces te explico: nos vamos por un divorcio contencioso teniendo en cuenta que no tenemos el consentimiento de Nicolás. Las causales serán el trato cruel y los maltratos. Quiero que sepas que eventualmente tendremos que llamar a testificar a los niños que fueron los que presenciaron la agresión; y, por otro lado, podemos alegar el incumplimiento de los deberes como esposo y padre al querer encubrir la violación de su propia hija. Me dijiste que de todo esto tienes pruebas, así que las necesitaremos para un segundo momento. Por otro lado, recomiendo que antes de notificar la demanda principal, radiquemos una solicitud de medidas cautelares sobre todo el patrimonio de la sociedad conyugal. El embargo y secuestro de bienes es importante para dejarlo a él maniatado y que no te pueda quitar nada, en especial en este momento de campaña. Un juez de familia emitirá órdenes secretas para congelar las cuentas bancarias de Nicolás, embargar el apartamento que querían vender a la fuerza, congelar sus camionetas blindadas y las acciones que tenga en empresas. Con los bienes embargados, procedo a redactar la demanda oficial. En ese momento solicito la separación de cuerpos para que puedas irte con tus hijos y a él no le vaya a dar por demandarte por abandono de hogar. Te dejo una tarea importantísima: saca todo lo que puedas de esa casa. Documentos importantes, certificados, escrituras, todo lo que consideres que es de valor antes de que él despierte y cierre la casa, cambie las guardas o lo que sea. Si seguimos estos pasos al pie de la letra, todo va a salir bien, así que no te preocupes que ya mismo nos ponemos a trabajar. Con respecto a la denuncia de violación, es mejor esperar. Si lo haces ahora, los Bustamante se te van a venir encima, y lo más seguro es que la familia de Nicolás también lo haga. Esperemos unos días cuando tengamos más avanzado el tema del divorcio. Estuvo perfecto que hubieras pedido la muestra preservada del tejido que le sacaron a Emilia. Con eso podremos obtener el DNA del violador. Tú eres una mujer inteligente, abogada, y tienes todo para salir victoriosa de todo esto. Vamos para adelante’.
María Clara salió contenta de la cita con la abogada. Se sentía protegida y, aunque sabía que no iba a ser fácil, tampoco era imposible. Le pidió a Wilson que la llevara a la clínica con urgencia.
La entrada de la clínica seguía custodiada y parecía que los periodistas hubieran dormido allí pues las cámaras, los cables y micrófonos enmarcaban las escaleras del ingreso. Wilson se dirigió al sótano en donde la había recogido el día anterior. María Clara se bajó y se fue corriendo hacia el área de cuidados intensivos.
Cuando estaba por entrar, abrió los ojos sorprendida.
‘Raquel ¿qué haces acá?’
‘María Clara, pasó algo muy grave’.
